Martes, 16.07.2019 - 23:01 h
Telediaria

Broncano y Ponce "contaminan" Madrid: lo que esconde un gag para la era post Carmena

El humor es retratar la sociedad. También los prejuicios de las proclamas de la política. 'La Resistencia' lo hace. Y su mayor mérito es que logra esa radiografía sin que se note demasiado. Porque huyen de intensidades de una u otra trinchera ideológica para provocar el gag transversal que crece desde la espontaneidad más gamberra.

Así ha sucedido esta semana cuando David Broncano ha conectado con Jorge Ponce, que estaba en la Gran Vía para tomar el pulso al Madrid de después de la era de Manuela Carmena.

"Se acabó la oscuridad, la inseguridad, el miedo", soltaba Ponce en plena calle antes de sacar una (ruidosa) máquina para ayudar a contaminar más y mejor la ciudad a tono con las nuevas políticas que planean. Él, con la aparato de humo porque "esta nube no se llena sola de CO2".

El sketche es un juego con los prejuicios que proyecta la teatralización de la política para movilizar a sus potenciales electorados y, a nivel televisivo, esconde una planificación brillante. No sólo en guion, también en la decisiva e intuitiva capacidad de plasmar ese guion.

Así el equipo de 'La Resistencia' amplifica el relato con la rapidez de reflejos de saber enriquecer la trama con la expresividad que se topan en directo por la calle. 

La cámara que graba la situación es el tercer cómico, pues está escuchando y mirando con inteligencia a su entorno para realizar ese zoom a tiempo, que impulsa la carcajada. Si aparece una turista japonesa tampándose la cara ante el percal de cruzarse con el 'artefacto contaminador', rápidamente amplían la imagen y muestran su actitud en primer plano con una destreza brillante. Ya se sabe, los contextos son cruciales en la televisión, pero muchas veces la rapidez con la que se producen los programas no da tiempo a pararse a mirar estos entornos. 'La Resistencia' sí lo hace, con una destreza hipnótica. 

Gag contaminación 'La Resistencia'
La importancia de la buena realización que enseña los contextos para amplificar el relato.

Al mismo tiempo, en estos sketches también es fundamental que en emisión de programa está constantemente una ventana con la imagen del propio David Broncano. Él espectador ve cómo reacciona el presentador desde el teatro en el que se graba el programa gracias a esa pantalla partida.

La mirada cómplice de Broncano con Ponce redondea el planteamiento de guion hasta lograr un socarrón documento televisivo que refleja su tiempo. Porque el humor de ambos se sostiene en un trasfondo cultural que va más allá de lo evidente o lo superficial. Es la risa que surge de tocar lo mejor y lo peor de las peculiaridades cotidianas sin miedo a lo políticamente correcto. Vamos, igual que la política que viene.

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