Miércoles, 18.09.2019 - 08:12 h
Telediaria

Camilo Sesto: lo que nunca se vio por la tele de sus grabaciones en RTVE

Camilo Sesto agarraba el micro fuerte. Muy fuerte. Camilo Sesto miraba a cámara fuerte. Muy fuerte. Camilo Sesto cantaba fuerte. Muy fuerte. Incluso cuando hacia playback.

Porque, al final, no sólo cantaba: interpretaba sus canciones con el desgarro del artista irrepetible. El artista que aunque solo veía un frío objetivo de cámara buscaba con los ojos al público hasta traspasar la pantalla. Aunque tuviera que repetir la misma grabación varias veces, como muestra el archivo de RTVE en diversos brutos de grabación, que la cadena está compartiendo en su servicio bajo demanda. Lo que supone un paso adelante a la hora del estudio y divulgación de la evolución de la cultura audiovisual y social de España.

Camilo Sesto era habitual de TVE. La televisión era la plataforma perfecta para proyectar su arte. La cadena pública atesora multitud de apariciones del artista, pero también diversas grabaciones que sacan a la luz la trastienda de la tele, y su profesionalidad. Así se puede descubrir el proceso de rodaje del videoclip 'Algo Más', frente a la mítica fuente de Montjuic. Se trata de toda la grabación en bruto del vídeo que promocionó la representación de España en el festival de la OTI de 1973.

Un curioso documento, pues además de permitir descubrir los delirantes cambios de vestuario de Sesto y su habilidad para seducir a cámara, también retrata la forma de rodar en un exterior una actuación musical a principios de los setenta, donde no se escatimaban planos secuencias eternos y donde las claquetas eran pizarras de escuela

En total, son 9 secuencias rodadas el 8 de octubre de 1973 -sólo un mes antes de celebrarse la OTI- en una jornada que, por suerte para el equipo de TVE, la luz del Sol se mantuvo sin grandes variaciones, lo que fue perfecto para que existiera un mismo tono de luminosidad durante todo el metraje y, así, no tener que paralizar más de la cuenta la grabación.

Da la sensación de que durante el rodaje nadie sabía muy bien qué montaje final hacer a partir de todo lo grabado. Por eso, casi medio siglo después, se pueden ver estas nueve secuencias por separado, como nueve videoclips diferentes. Cada uno con su personalidad, alguno incluso con apariciones estelares a galope, y todos sin una historia definida en conjunto más allá de poner de fondo una gran fuente soltando agua.

Faltaba coherencia en el relato de tal video. Se optó por una postal de Barcelona, sin prestar mucha atención en la letra del tema. Menos mal que Camilo Sesto sabía interpretar por sí solo, narrar su historia y quedó quinto en un festival llamado OTI.

También la cadena pública ha colgado la grabación sin editar de 'Aplauso' de 1982, donde Camilo promocionó el inolvidable 'Algo de mí', entre otros temas. Al igual que el video de la OTI, la televisión no escatimaba tomas para que el resultado artístico fuera perfecto. Y Camilo repitió varias veces cada actuación para elegir después los mejores planos de cámara.  Cada toma, él la interpretaba como la primera. Hábil en su capacidad de fascinar cantando, lograba el más difícil todavía de la época disimular como nadie cuando el playback se disolvía entre los aplausos. Entonces, en ese instante, Camilo se giraba, como marchándose, para que no quedara raro en pantalla ese momento retro en el que las canciones no tenían un final rotundo, se iba disminuyendo el volumen con el artista cantando y se quedaba moviendo la boca como un autómata.

Estos brutos de grabación retratan la seriedad y el esfuerzo que suponía un rodaje televisivo. 'Aplauso' en emisión intentaba mostrar el espíritu de una fiesta juvenil, pero su grabación era silenciosa para facilitar que la técnica funcionara como un reloj. Los platós a veces parecen gélidas fábricas.

En la televisión de hoy no hay el tiempo de explicar posiciones a los artistas y, mucho menos, de repetir varias veces la actuación para elegir la mejor secuencia entre varias.  Camilo era uno de esos artistas que tenían oficio televisivo. Entendía estas circunstancias técnicas y sabía que debía aprovecharlas, controlando su posición en el escenario, teniendo clara la dinámica del espacio escénico y, no menos importante, estudiando dónde estaba el espectador al que cantaba.

Los ritmos televisivos han cambiado, pero siempre habrá que aprender de artistas como Camilo Sesto que hacían más grande su música porque se creían sus canciones e incluso su propio personaje. Tanto que cuando acababa su actuación y saludaba al público, a diferencia de durante la actuación, no necesitaba realizar ningún aspaviento. Sólo bastaba con una vigorosa mirada a cámara. Descanse en paz

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