Martes, 19.06.2018 - 05:02 h
Telediaria

Del corazón a la influencia informativa: así ha cambiado la TV matinal en España

Susanna Griso en conexión en directo con Bruselas este martes.
Susanna Griso en conexión en directo con Bruselas este martes.

La mañana era de la radio. O eso se creía cuando comenzaron las emisiones matinales de Televisión Española. Entonces, parecía que en la matiné sólo había "amas de casa" que no tenían tiempo de sentarse frente al televisor porque estaban haciendo sus "labores del hogar". Términos, por suerte, en desuso para una televisión que se construyó centrándose en el prejuicio de un tipo de público: mujeres a las que supuestamente les gustaba la prensa del corazón y el culebrón. Los ricos también lloran o Dinastía triunfaba en esa franja.

Tras Jesús Hermida, María Teresa Campos impulsó esta franja y popularizó el magazine. La Campos consiguió ir retirando, poco a poco, el estigma del programa para "mujeres" e intentó introducir la mesa política. Sin éxito. En TVE no se lo permitieron. La información debía depender de los Telediarios. Pero cuando fichó por Telecinco lo logró: estrenó el debate de actualidad con periodistas políticos en Día a día.

María Teresa Campos abría un nuevo escenario: la mañana ya no sólo trataba temas más superficiales y la información ya no sólo tenía que ser relegada a linformativos y entrevistas a primera hora en formatos "más serios" como Los Desayunos, Primer Café o La Mirada Crítica.

Pero el cambio definitivo lo dio Espejo Público en 2006. Lo que era un "Informe Semanal" de Antena 3 en los domingos por la tarde saltaba a la mañana como atinada estrategia de programación.

Después de años en los que Antena 3 no lograba lograr datos competitivos en la mañana, ni con el sonado y costoso fichaje de María Teresa Campos, la reinvención de Espejo Público revolucionaba la mañana inspirándose en los magacines despertador norteamericanos: un carrusel de actualidad desde primera hora de la mañana.

Los datos fueron tan buenos que la rival de Griso en Telecinco, Ana Rosa Quintana, también debió modificar su tradicional horario, a partir de las 11 de la mañana, para madrugar un poco antes de las nueve. Se daba la vuelta al magacín matinal, el corazón y el reality dejaba su gran peso protagónico para ponerse el foco principal en la actualidad. A lo que años más tarde también se sumaron desde cadenas más pequeñas, como La Sexta y Cuatro, con Al Rojo Vivo o Las Mañanas de Cuatro, respectivamente. 

El fin de un estigma 

La información ya no es monopolio de los servicios informativos. Los magacínes se nutren del vaivén de la actualidad con sus armas de la televisión más efectista: aplausos del público, músicas de fondo y contertulios del titular espectacular. La información dejó de ser hueso y se ha convertido en la materia principal para atrapar al espectador en la emisión en vivo y en directo. Lo consigue con buenos datos de share.

Los magacines matinales marcan el paso del camino que tornará la televisión tradicional, la denominada televisión lineal. La emisión pegada a la actualidad será la que atrape el interés del público en tiempo real. El magacín ha dejado de ser mero entretenimiento evasivo para convertirse en un instrumento de influencia social, como se consideró en los ochenta la radio. Ahora el reto está en que este tipo de magacines, que deben rellenar muchas horas, no confundan intensidad con profundidad. O, de lo contrario, también pueden magnificar el discurrir de la actualidad y desvirtuar sus contextos.

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