CRÓNICA DE UNA EVOLUCIÓN EN EL MUNDO DEL TALENT SHOW

Edurne y el difícil papel de ser jurado de 'Got Talent' en Telecinco

Edurne en una de las últimas galas de 'Got Talent'
Edurne en una de las últimas galas de 'Got Talent'
Telecinco

Ser jurado de un programa de televisión no es fácil. Para este cometido, es decisivo tener discurso con una argumentación concreta con la que el espectador conecte tras la actuación a valorar. Pero, a la vez, además, también es importante contar con cierto desparpajo para crear espectáculo, ya sea con giros dramáticos en los veredictos, travesuras hasta las últimas consecuencias en el plató e incluso ser generoso compartiendo experiencias de tu vida cotidiana y que enriquecen el relato del programa.

Reunir todas estas características es difícil. Más aún si imponen las cámaras y el artista teme que el reality de la tele desvirtúe su reputación profesional.. De ahí que tan pocos cantantes funcionen como jueces de un talent show, pues eligen el atajo de la frase comodín 'bien queda' con la que creen que están a salvo. 

Al utilizar frases recurrentes, bien prefabricadas, piensan que no se meterán en berenjenales. Sin embargo, al mismo tiempo, proyectan en el público la indiferencia de poca implicación con la participación en el concurso. Al final, la táctica de pretender la simpatía con todo el mundo se suele traducir, paradójicamente, en lo opuesto: una previsibilidad antipática a ojos de la audiencia. Que se lo digan a Isabel Pantoja en 'Idol Kids', por ejemplo.

Complejo, por tanto, reunir tantas destrezas para estar relajado y aportar al frente de un buen jurado televisivo. Ahí Edurne ha dado una lección. Es la única persona que se mantiene en el equipo de jueces de la edición española que emite Telecinco desde 2016 y sus años de experiencia en 'Got Talent' representan el buen aprendizaje delante de las cámaras. 

Edurne controla los tempos de la tele y se palpa que hace ya muchos años (desde aquel OT de 2005) que se mueve entre platós. Pero, ahora, domina como nunca los silencios y las miradas. Sabe estar atenta a cada actuación con ese plano de reacción despierto y luminoso que necesita el programa para dar más épica a cada número. Y, después, argumenta con concreción, cabal y justa, diciendo lo que piensa pero con mucha maña para nunca resultar dañina ni gratuita.

Y, entre tanta corrección, lo mejor es que tampoco le falta picaresca y sentido de la diversión para servir de contrapunto y a la vez complementar las personalidades de Risto Mejide y Dani Martínez. Los tres (sin olvidar la desengrasante labor de Santi Millán y la comedia gamberra de Paz Padilla) conforman el equipo más compacto y equilibrado de la historia de 'Got Talent España'- Así logran que, tras casi seis años, un show de dinámica tan repetitiva siga interesando a una amplia audiencia que se sienta en el sofá para averiguar quién es el siguiente que irrumpirá en el escenario del Teatro Coliseum. Y es que el jurado se moja como lo está haciendo el propio espectador desde el otro lado de la pantalla.

Mostrar comentarios