Martes, 23.04.2019 - 02:49 h
Telediaria

El anuncio de Pepsi de Michael Jackson con el protagonista de 'Leaving Neverland': lo que plasma

'Leaving Neverland' podría haber empezado y terminado por el anuncio de Pepsi que protagonizó Jackson junto a uno de los hombres, entonces niño, que ha acusado en este documental de presuntos abusos al Rey del Pop.

Los dos episodios de este trabajo, que en España se puede ver a través de Movistar Plus, han impactado internacionalmente por los detalles que aportan sus dos entrevistados: el australiano Wade Robson que, con solo cinco años, fue descubierto por Jackson al ganar un concurso de baile, y el californiano James Safechuck, que se convirtió en inseparable del cantante. 

La debilidad de este documental está en que faltan más entrevistas a personal de servicio del rancho de Michael Jackson y a la policía que investigó los casos. La suma de sus argumentos contrastados podría haber sido incluso más demoladora para la imagen del Rey del Pop, un genio de la música con una vida personal de más sombras que luces.

Pero el documental ha preferido centrarse en el relato de sus dos protagonistas y sus núcleos familiares, logrando una transparente radiografía de la fascinación en la que entraban los progenitores que conocían a Jackson. Su fama y magnetismo propiciaban que los niños entraran en catarsis y los padres bajaran la guardia, dejando de lado el pensamiento racional para sucumbir a la fascinación emocional por el icono.

Esta estampa que describe tan bien el documental, también quedó en 1987 plasmada en la premisa del anuncio de Pepsi que protagonizó el propio James Safechuck. La historia que narraba aquel spot, que tuvo una versión idéntica con otro pequeño para latinoamérica, representa a un niño que se cuela en el camerino de Jackson y queda completamente embelesado por su música y vestimenta iconográfica. Hasta se pone el característico gorro de Jackson y una perturbadora transición de imagen lo convierte en el Jackson real, que está dando un concierto delante de gente con Pepsi en la mano.

Al final de la publicidad, Jackson aparece en el camerino. Sorpresa. ¿Me estabas buscando?, pregunta. Y el niño, Safechuck, sonríe muy fuerte como último plano de la felicidad que busca proyectar el anuncio. 

Visto hoy, cada plano de esta promoción da que pensar. Porque se parece más a esa burbuja aspiracional con la que Jackson fascinaba a propios y sobre todo extraños que a un spot de un refresco. Ingenuidad del año 1987, qué lejos queda aquel eslogan de 'la fascinación de la nueva generación'.

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