Viernes, 22.03.2019 - 22:23 h
Telediaria

El creador de ‘El Ministerio del Tiempo’ tiene nuevo proyecto y define escenarios de la nueva TV

Los referentes nos inspiran. Incluso nos salvan. El Ministerio del Tiempo, creación de Pablo y Javier Olivares, se convirtió rápido en un referente porque estaba cargado de referencias que eran inspiradoras, valga la redundancia. Así la serie consiguió hacer partícipe al público de una historia que era agridulce como la propia vida.

Las puertas del tiempo cosecharon un público fiel, de calidad, orgulloso de una televisión pública que intentaba rascar más allá con una aventura sobre la historia y las historias de España. Lo logró, emocionó e incluso hizo pensar en un tiempo en el que no hay demasiado tiempo para pensar. Entonces, TVE -tal vez sin saberlo- estaba tomando la delantera, ganando influencia sobre sus competidores con un contenido que era un referente por encima del viejo cómputo de la cuota de pantalla, que también es importante, pero ya no es la una única variable en las nuevas ventanas de consumo.

En eso de rascar más allá, Alfred Hitchcock también es un referente como maquiavélico director. Maquiavélico por su destreza en desafiar la curiosidad de su amplia audiencia con tramas cargadas de detalles con primeras, segundas, terceras o decimosextas lecturas. El Ministerio del Tiempo tenía mucho de Hitchcock y, ahora, Javier Olivares adaptará Atrapa a un ladrón del referente Hitchcock. Eso sí, lo hará en formato serie, 10 episodios rodados entre España y Argentina en este inminente 2019. Será para el canal Paramount Network, anteriormente conocido como Paramount Channel.

Pramount Network se mete así a la producción de ficción. Se trata de una cadena propiedad de Viacom, que ya ha producido en España El fin de la comedia -nominada al Emmy este año- para su canal de pago Comedy Central y que, en estos momentos, necesita alcanzar bastante más influencia en el abierto en un escenario de multioferta de contenidos audiovisuales, en tele tradicional y en plataformas bajo demanda.

Hay muchos contenidos, pero no tantos de calidad. El porvenir de la batalla entre las compañías televisivas se define en que cada una de ellas sepa producir proyectos estandarte exclusivos, que te hacen visible, te convierten en referente y, al final, congregan alrededor de tu marca a un espectador interesante para tu target.  Un objetivo que es complicado de abrazar, pues no vale cualquier proyecto: hay que dar en la diana del relato con buena premisa, buen desarrollo y buena chicha. Mucha buena chicha Sea en el género de programas, informativos o ficción.

Paramount Network ya lo ha intentado con el docushow Alaska y Mario en busca de atrapar el ruido del gag viral, pero con Olivares pueden dar un salto muy interesante para generar vínculos de su marca con un público más fiel en el largo recorrido. Ya de por sí una serie que surge de Atrapa un ladrón es una atrayente mezcla: cuenta con la nostalgia que supone el reclamo de la adaptación del filme de Hitchcock a la que se suma la contundente mirada de un creador como Olivares que, además, tiene 4 cualidades imprescindibles para hacer prosperar la televisión.

Primero: crea productos que perduran, porque aprenden de un conocimiento transversal y desprejuiciado de la historia de la ficción televisiva.

Segundo: confía en la inteligencia del espectador. Y lo desafía.

Tercero: No se acompleja a la hora de ser autor. Olivares no sólo plasma la idea con los medios que dispone, también da unidad creativa y coherente a todo el producto. Es un factor básico, que parece absurdo citar, pero que no siempre se produce en una televisión en la que gana el desgobierno de los formatos, uno de las causas de los fracasos de la tele de hoy.

Cuarto: Olivares, sobre todo, se atreve. Así, sin más. Tan sencillo y tan difícil. Intenta ser libre y fiel a sus ideales, con todo lo que eso conlleva.

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