Sábado, 20.10.2018 - 11:22 h
Telediaria

El dardo de Bunbury en 'La Hora Musa' sobre la desaparición de la música en televisión

La Hora Musa ya está instalada en La 2 como el programa de referencia de música en directo. Este martes, el protagonista principal del show ha sido Enrique Bunbury, que ha realizado un concierto único en los estudios de TVE en Sant Cugat del Vallés. No estaba sólo con sus músicos, en el plató había un público que vibraba... de verdad. De hecho, la emoción de los asistentes, que rodeaban el escenario, traspasaba la pantalla.

Y es que, esta vez, el público que ha acudido al formato de La 2 no ha sido figurantes contratados de agencia, esos extras que van a todo tipo de programas -sean del tipo que sean- por una pequeña remuneración económica. Un público fácil, por obediente, pero que, en cambio, suelen contagiar menos entusiasmo. Les da igual lo que acontece en el programa, no van a la tele para sentir una experiencia de disfrute especial. Pisan el plató con indiferencia a lo que va a suceder en plató.

Bunbury conoce este tipo de público. Así que se ha llevado a La 2 a sus seguidores para arropar su regreso a un directo en TVE. Y se ha notado en el resultado.  Porque esta característica que parece un detalle menor, es crucial para que el programa sea mejor programa.

Es más, durante la entrevista en La Hora Musa, el propio Bunbury ha dado la clave de la importancia de un público real en un programa de televisión  tras una pregunta de la presentadora del espacio, Maika Makovski: "los que hemos hecho muchos programas de televisión en tiempos en los que se hacían programas de tele con música, nos hemos encontrado alguna vez con públicos que entendían poco lo que estábamos haciendo. Porque hubo un tiempo en el que la televisión había música en prácticamente todos los programas.

"Hubo un tiempo en el que la televisión había música en prácticamente todos los programas. Había música en el programa matinal de Hermida o en el de María Teresa Campos, me acuerdo de salir en el Un, dos, tres... o en el concurso 3x4. Había música en todos los lados, eso es un bien que tiene un país", ha afirmado un Bunbury, poniendo en valor a una televisión que estaba abierta a la música sin importar su género u horario de emisión.

"Hay países en los que la música está en cualquier lugar, la notas. La música forma parte de la cultura del país. Aquí en España hubo un momento en el que era así, desgraciadamente en los últimos 15 años se ha hecho un acoso y derribo y ha habido un gran vacío de una generación que no ha mamado la música. Y lo único que ha mamado es eso parecido a la música que suena en la radio", ha criticado también durante esta entrevista en la televisión pública.

En esa misma televisión pública que, en los años ochenta, llegó a contar con más de 15 programas simultáneos que acogían diferentes géneros musicales, además de los grandes programas de La 1 que también contaban con actuaciones musicales de forma recurrente. La música era un imprescindible en la tele.

Pero, tras la llegada de las cadenas privadas, se consideró que la actuación musical tenía dos contraindicaciones: los derechos musicales costaban dinero y las actuaciones promocionales bajaban la audiencia. Más aún si contaban con una figuración simulando ser público fan que no vivía lo que cantaban los artistas. Nefasta mezcla. Paulatinamente, y como consecuencia, la visibilidad de la pluralidad musical en la tele se fue reduciendo. Los artistas consagrados se quedaron sin hueco para la música y los nuevos talentos sólo podían darse a conocer participando en un talent show.

Ahora La Hora Musa intenta poner remedio a este déficit. De momento, ya está logrando un esperanzador escenario donde se inmortaliza la música en directo dentro de un clima en el que, además, los artistas se expresan con una libertad que se echaba en falta en tiempos de autocensuras y temores a salirse del renglón de la extremada corrección política. No vaya a ser que se lance alguna reflexión que moleste a alguien y haga pensar a otros. Bunbury nunca tuvo ese complejo, La Hora Musa parece que tampoco. 

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