Viernes, 14.12.2018 - 00:13 h
Telediaria

El dardo de Mario Vaquerizo a los que critican su omnipresencia en TV

No entiende de cadenas, ni de tipo de programas. Lo mismo aparece en El Hormiguero, que en Sálvame, que se anuncia como concursante de MasterChef Celebrity. Es de todas las cadenas y de ninguna, a la vez. Es Mario Vaquerizo, representante y artista tras ser toda una revelación en el reality que protagoniza junto a su mujer Olvido Gara, Alaska y Mario.

Un formato que se estrenó en MTV en 2011 y que, ahora, regresa con nuevos episodios a los domingos por la noche (9.30h.) con doble ventana de emisión: en abierto en Paramount Network (en la TDT) y en pago en el MTV de siempre. Y ha sido en la presentación a los medios de comunicación de lo nuevo del docureality, donde Vaquerizo ha hablado de su omnipresencia en la televisión con su particular espontaneidad sin demasiados filtros.

"Me sobreexpongo en un canal bien iluminado, no en Facebook", sentenció. En un momento en el que compartimos toda nuestra existencia, sin prácticamente darnos cuenta, en las redes sociales, Vaquerizo, como las folclóricas de toda la vida, elige la televisión para mostrarse al mundo. Pero la televisión con buena luz, esa que siempre favorece a propios y extraños porque coloca bien sus focos.

De hecho, desde sus inicios, Alaska y Mario ha sido un programa no sólo bien iluminado, también con una excelente fotografía visual. El docureality español que mejor entra por los ojos. Es colorista, es vivo, es espontáneo, es acogedor de ver y, sobre todo, tiene muy claro que debe organizar sus tramas de tal forma que viajen hacia algún lugar. Como una serie que acaba con un emocional chimpún antes de colgar el cartel de 'The End' pero, en este caso, una serie basada en los estelares momentos de la cotidianidad identificable que vive este matrimonio en cada una de sus semanas de grabación del programa.

Los olvidados realities de Ana Obregón (Algo pasa con Ana) en DKiss, Tamara Falcó (We Love Tamara) en Cosmopolitan o Rosa López (Yo soy Rosa) en Ten intentaron ser Alaska y Mario pero no funcionaron porque no transmitían verdad en ningún aspecto. Al contrario, contagiaban demasiado la existencia de un guion prefabricado que no correspondía a la vida real de sus protagonistas.

Alaska y Mario de MTV es el formato español de este género del personality show que más ha brillado pues sus vidas, ya de por sí, atesoran un punto de imprevisible glamour que no crea indiferencia en el espectador. Y el formato lo plasma de la manera más verdadera posible. 

En este sentido, ayuda que tanto Alaska como Mario saben reírse de uno mismo, mostrando su vida no siempre ensalzando su persona. Al final, si Alaska y Mario despierta curiosidad es por lo mismo que también brilla, a nivel internacional, un formato como Las Kardashian: porque nos permite ver a los protagonistas en los momentos de subidón pero, también, en instantes grotescos y poco favorecedores. Sea verdad o no, lo que muestran las cámaras sí parecen sus vidas reales. Vidas reales, pero, eso sí, siempre bien iluminadas. Faltaría más, que la tele entra por los ojos.

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