Miércoles, 12.12.2018 - 23:02 h
Telediaria

El desconocido último gran programa de Forges en TVE

Forges en TVE
Forges en los Estudios Buñuel, donde el mismo recordaba a su equipo de TVE que allí se rodó 'El Cid'.

Antonio Fraguas, Forges, ha retratado esta España nuestra  a través de sus brillantes crónicas en formato viñeta en papel, aunque es menos conocido que, también, su vida profesional ha estado muy unida a TVE.

Forges fue uno de los profesionales pioneros de TVE. O mejor dicho, uno de los grandes artesanos de los primeros años de TVE. Porque Forges trabajó en la televisión pública cuando ni se denominaba televisión pública, cuando las emisiones eran pura maña y artesanía.

En los recientemente demolidos Estudios del Paseo de la Habana, donde nació TVE, Forges pasó por diferentes puestos: detrás del tele-cine -el aparato que transformaba las bobinas del celuloide a emisión televisiva-, detrás del mezclador de imagen -el aparato que pincha las diferentes cámaras de plató y otras señales de realización-, detrás de la coordinación de los propios estudios de Prado del Rey...  Un todoterreno, vamos. Pero, a principios de los setenta, abandonó la televisión para centrarse en sus crónicas ilustradas, que ya llevaba años publicando.

Aunque nunca abandonó su especial vínculo con TVE, su hogar profesional -junto con El País- donde incluso Luis Eduardo Aute le dedicó, en 1976,  un pasodoble, como rescata el Archivo de RTVE.

El último trabajo de Forges en Televisión Española fue en 2014. En los también demolidos Estudios Buñuel se realizó una tanda de especiales temáticos conducidos bajo el impronunciable título de "Pecadores Impequeibols". Y el propio programa jugaba con el público intentando pronunciar su "Impequeibols", con más mala que buena suerte.

Pecadores Impequeibols se trató de un programa de alta calidad que, sin embargo, pasó desapercibido en La 2 de TVE. No se promocionó como debería y quedó en el catálogo de grandes invisibles de la cadena pública. Esos formatos que existen pero que no se ven, pues no se divulgan con el ímpetu y atractivo necesario para que la audiencia sepa que existen.

Pero, aún se está a tiempo de descubrir Pecadores Impequeibols. Espacio perfecto para la televisión a la carta "bajo demanda" -aunque se realizara antes de que estuviera popularizado este término-. Lo es por su duración corta y su temática bien definida. Algo menos de una hora para debatir sobre un pecado: la avaricia, la lujuria, la soberbia, la gula, la pereza...

Como en sus viñetas, Forges estaba haciendo en La 2 otro retrato más de nuestra realidad y, por supuesto, lo hacía con humor. Pero, además, dando vía libre en TVE a la valiosa opinión de talentosos profesionales de la cultura. Algunos de trayectoria reputada, otros más desconocidos pero que representan a esas nuevas generaciones que están cogiendo el testigo. Y todos, juntos, dispuestos a hablar de unos identificables y terrenales pecados capitales sin temor a la corrosión.

José Luis Cuerda, Raquel Sastre, Juan Carlos Ortega,  Soledad Mallol, Raquel Martos, Elvira Lindo, Jose Mota, Ana Morgade, Raquel Corcoles.. son algunos nombres propios que pasaron por este formato que estaba muy bien dibujado con diferentes tramas que dinamizaban el debate para convertir el programa en un producto más televisivo. Así había un intenso regidor, Carlos Chamarro, también existían los reportajes callejeros de Noela Bodas y, por supuesto, las travesuras del propio Forges, que sabía guiar a sus invitados para que brillaran con un elegante y sutil ejercicio de complicidad con los invitados y el espectador, que permitía que no necesitara ni siquiera avisar a la soberana audiencia de que el programa llegaba a su fin.

Como en los grandes maestros de ceremonias de los inicios de la televisión, Forges se despidió de Pecadores Impequeibols con un "muchas gracias, señoras y señores, buenas noches". No dijo más, no dijo que era el último, tal vez porque este programa, como su obra, no parece tener fecha de caducidad. Se puede ver una y otra vez, en 2014 o mañana, en 2019. Porque Forges ha conseguido mirar, razonar e interpretar esta España nuestra con un trasfondo que traspasará el tiempo, incluso dotándonos de armas para sobrevivir a nuestro tiempo.

Tenemos mucho que aprender de Forges: en su capacidad de periodismo audaz, sencillo -que no simple-, valiente, crítico, autocrítico y, sobre todo, en su capacidad para intentar y lograr ser una persona libre.

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