ANÁLISIS

El éxito de 'Cachitos' y sus lecciones televisivas

Atención al vestuariio de kylie Minogue y a la ironía del rótulo
kylie Minogue... 
RTVE

La importancia de crear citas estables en televisión. Es el mejor resumen que dejan las audiencias televisivas de la Nochevieja del nacimiento de este 2021. La 1 mantiene la costumbre por tradición, como primera gran e histórica cadena, Antena 3 ha conseguido lo propio con el descubrimiento colectivo de qué no-vestido llevará encima Cristina Pedroche y La 2 ha creado una iconografía única de canal con su especial anual de 'Cachitos de Hierro y Cromo', que ya es un hábito para un interesante perfil de público que no falla y que se sentían huérfanos de una televisión diferente. Que no necesita desnudar a nadie, literal o metafóricamente. 

Así la segunda cadena ha batido su récord histórico con una media de 1.654.000 seguidores, lo que supone un excelente 11,5 por ciento de cuota durante la noche. Incluso antes de las campanadas y del especial con actuaciones inéditas 'Cachitos Fest' las reposiciones del programa fueron bien, superando a canales como La Sexta o Cuatro.

'Cachitos' va sumando fieles cada año porque se ha convertido en un programa-acontecimiento. El éxito de la fórmula es que aprovecha el valioso archivo de TVE para realizar un rítmico viaje por la historia de la música (y de la creatividad televisiva) pero sin quedarse en un mero zaping. No, aquí se aprovecha el potencial de ese material para dibujar un cierto retrato social a través de la mordacidad de unos rótulos que aderezan las canciones entremezclando divulgación e ironía. Incluso mala leche. Para todos. Sin trincheras. Con ideales.

Así, con esa inteligencia de guionista a través de una rotulación que no interrumpe el recorrido musical, un programa de revival de cosas ya vista se transforma en estreno imprevisible. Es más, ya es un emblema de libertad. Porque se atreve a esa corrosión que permite reírnos de nosotros mismos y construir una audiencia con espíritu crítico, un valor que debe aportar la cadena pública siempre.

'Cachitos' no es un programa condescendiente, es un formato que sustenta su influencia social en el entretenimiento que aporta. Porque las fiestas siempre son mejores con esa corrosión que no sólo te distrae, también te proporciona conocimiento.

De esta forma, 'Cachitos' se ha colocado en el tablero de mitos televisivos gracias a su habilidad de crear un todopoderoso vínculo de complicidad y expectativa con un espectador que quiere que la televisión sea tan traviesa como él se siente, nos retrate como somos e incluso se atreva a la subversión que nos deja pensando tras divertirnos. El show lo logra con autoría, que no autoridad, en su cometido de divulgar el archivo musical de TVE que para unos sirve para recordar, pero para una gran mayoría para descubrir artistas e himnos. Y encima explicando su contexto. Ese es el valor de La 2: inspirar culturalmente, pero no desde el aburrimiento de la condescendencia que creen algunos cuando se habla de programa cultural, para trascender y atraer es siempre mejor el camino del atrevimiento . Pero, claro, para eso hay que tener el talento del atrevimiento brillante. 'Cachitos' lo tiene, un formato que no teme a los necios. Al contrario, mira a la inteligencia cómplice del espectador. 

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