Jueves, 27.02.2020 - 16:34 h
Telediaria

Muchos programas se crean con un nombre diferente al que finalmente tendrán en emisión. Así sucedió con 'Cazamariposas', que se concibió como un informativo joven planteado bajo el título de 'Canal Gossip'. Pero, cuando llegó la hora de estrenarlo, se descartó esa anglosajona denominación para optar por un concepto más peculiar, más propio, más identificable y hasta más romántico: 'Cazamariposas'

El pasado viernes, terminó este formato que se ha mantenido durante siete años en la programación de Mediaset. Nuria Marín y Nando Escribano cerraron, muy emocionados, un espacio que ha sido cantera de jóvenes profesionales del medio audiovisual y que, además, ha servido para dar más entidad de canal a Divinity, ya que 'Cazamariposas' estructuraba su programación con una buena dosis de efervescente directo que distinguía a esta frecuencia de otras que sólo disponen de contenido atemporal y enlatado, como es el caso de la cadena rival de telenovelas Nova.

Pero Mediaset ha decidido inventar otro formato con Nuria Marín al frente y ha despedido esta tira diaria, pues ya había cumplido su ciclo. Aunque el equipo de 'Cazamariposas' se ha marchado demostrando qué les hacía diferentes: su intuición para cuidar los rituales televisivos. 

El formato no ha acabado con un simple 'hasta siempre' y ha cerrado el círculo acabando donde comenzó todo. De esta forma, en los segundos finales del programa, han recuperado el piloto que nunca se emitió. O, lo que es lo mismo, han sacado a la luz la grabación de prueba de aquel formato que se llamaba 'Canal Gossip' y que empezaba con un plano secuencia por la redacción desde un ilustrador pintando una mariposa hasta la mesa donde los presentadores presentaban sus noticias. 

Lo bonito es que, en el último 'Cazamariposas', se ha realizado ese mismo plano secuencia a la inversa. Con la cámara marchándose del estudio-redacción y volviéndose a encontrar con aquel ilustrador pintando una mariposa. Esta vez, con el papel escondiendo un 'gracias' en la solapa. Ese ha sido el último plano del show. La historia tenía un desenlace emocional bien planteado y cómplice con sus fieles espectadores. La historia cerraba literalmente el ciclo.

Estos detalles son los que distinguen la tele simple de la tele auténtica. Esos matices que completan las tramas con sensibilidad y guiños cómplices con su espectador. Porque la tele buena o mala no va por géneros, la tele buena o mala se mide por el talento, el atrevimiento y la mirada de los que la hacen. 'Cazamariposas' tuvo talento, atrevimiento y mirada. 

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