TRONISTA. 

El final del trono de 'Mujeres y hombres y viceversa', cantera de Telecinco

Adiós al trono de 'Mujeres y hombres y viceversa'
Adiós al trono de 'Mujeres y hombres y viceversa'
Cuatro

Mediaset ha cancelado 'Mujeres y hombres y viceversa'. Tras más de 13 años en emisión, el programa que nació con éxito en Telecinco se ha despedido sigiloso desde Cuatro. Ya era irrelevante en influencia. Ni siquiera ha servido de revulsivo la incorporación de Jorge Javier Vázquez como tronista. Las citas del presentador transmitían más el sonrojo de la vergüenza que el poder de la identificación. 

Probablemente porque a 'Mujeres y hombres y viceversa' había que ir sin ningún tipo de pudor. De hecho, los pretendientes que han pasado por el plató del programa decían acudir para encontrar pareja pero, al final, no podían disimular sus ansias de fama. Ansias lícitas, por otra parte, aunque sea una fama desvirtuada.  Algunos lo consiguieron y llegaron para quedarse en el ecosistema de Telecinco, como Rafa Mora, que estaba sentado en su trono en la última emisión. Pero la mayoría se esfumaron tan rápido como aparecieron. 

'Mujeres y hombres y viceversa' fue todo un fenómeno que rompía audiencias. Su horario era extraño para atraer a su público potencial pero, en aquellas mediodías, conectaba con el show en masa una audiencia joven que estaba ociosa, dispuesta a ver los dimes y diretes que, ahora, las generaciones posteriores observan en 'La isla de las tentaciones'. Aunque la dinámica sea al revés. Hemos pasado del boom del romántico final feliz de cuento a la tragedia de la ruptura con infidelidad retransmitida.  

Su audiencia fue creciendo en edad (y en ocupación diaria), los consumos televisivos fueron cambiando y el concepto de 'Mujeres y hombres y viceversa' empezó a quedarse estancado y ser demasiado repetitivo. Es más, los concursantes estaban cortados por un idéntico y superficial patrón de belleza. Sólo entraban chicas con una figura esbelta y chicos con cuerpo de gimnasio. Todos con mucho rayo uva y ropa bien ceñida. Y todos también protagonizando citas superficiales y sobreactuados conflictos posteriores, en los que parecía que el ocio juvenil se reduce a alcohol, discotecas horteras, infidelidad y peleas a golpe de captura de Whatsapp (o Tuenti, en los años de gloria del show).

Viendo el programa, daba la sensación de que para ser feliz y triunfar en la vida hay que ponerse una camisa muy apretada, gritar mucho y pensar poco. Quien más grita, más destaca. Así, 'Mujeres y hombres y viceversa' fue cantera de concursantes de saldo de otros realities de la cadena. 'MYHYV' era como la escuela de prácticas para, después, dar el salto a la tele-realidad con alguna polémica ya inmortalizada en la videoteca de Mediaset. 

Los celos, la posesión... el amor mal entendido ha ocupado demasiadas horas de 'Mujeres y hombres y viceversa'. Para zanjar una discusión, Emma García llegó a decir "aquí no somos ni machistas ni feministas". Como si fuera lo mismo. Eran otros tiempos y en sus últimas temporadas, Toñi Moreno y Jesús Vázquez han intentado introducir un espíritu más emocional en el que se podían permitir poner freno, de manera constructiva, a clichés que ya no representan la sociedad de hoy pero que, en cambio, sustentan el conflicto del programa.  Es la eterna contradicción de Telecinco. Por suerte, ya suena a caduco que alguien elija a su compañera de vida sentado en un trono dorado desde el que se divisa a otras peleándose por ti

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