Sábado, 17.11.2018 - 00:14 h
Telediaria

El hundimiento de 'Estoy Vivo': una buena serie con crisis de audiencias

Estoy Vivo es una buena serie. Javier Gutiérrez protagoniza esta producción creada por Daniel Écija, que obtuvo buenos rendimientos de audiencia en su primera temporada y que, sin embargo, en su retorno en este mes de septiembre se ha desplomado hasta caer a preocupantes datos.

Sólo un 8.6 por ciento de share de audiencia y 1.369.000 espectadores ha seguido el capítulo de este martes 2 de octubre. La semana anterior, un ajustado 11,5 por ciento de share y  1.665.000 fieles se quedaron en La 1. Nefasta tendencia a la muy baja para una ficción comercial que entremezcla, con inteligencia, lo emocional y el cómic, la realidad que es reconocible y la imaginación que atrapa a un espectador que tiene ganas de soñar con, al menos, algún que otro resquicio de esperanza.

Pero, tras el parón en emisión, Estoy Vivo ha perdido adeptos. Como pasa con tantas series de hoy, que sufren la dificultad de retener la expectación de un público que, cada vez., demuestra ser más impaciente que nunca. De ahí el éxito de los maratones de series de Netflix, donde no hay que esperar una semana para ver el episodio y siempre puedes adelantar la proyección si el interés decae.

Aunque el drama de la pérdida de seguimiento de Estoy Vivo también denota una falta de buena estrategia de programación. El público había interiorizado esta ficción en los jueves -como recambio de Cuéntame cómo pasó y, en cambio, ha bailado hasta situarse en los martes.

La falta de costumbre del espectador a la hora de consumir series masivas en ese prime time de RTVE puede ser crucial en esa desmontivación del interés por la producción. Más aún cuando esta serie se ha enfrentado a Presunto Culpable, con gran carga promocional por parte de Atresmedia. Pero que tampoco está destacando como debe. Además, Estoy Vivo pelea con una de las tantas ediciones semanales de un GHVIP en ebullición.

Estoy Vivo es una de las ficciones con más fuerza narrativa de las que se programan en la actualidad, pero el producto no se termina de contar bien por parte de RTVE. Su cambio de emisión ha pasado desapercibido, silencioso, y la emisión bajo demanda de los episodios debería venderse como más atractivo por una cadena pública que no pelea por la publicidad.

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La pasada temporada fue lo más visto en diferido de TVE

'Estoy Vivo' se alzó como la serie más vista en diferido en La 1 desde que se tienen registros (febrero de 2015). De las 20 emisiones con más audiencia en diferido en La 1, 10 fueron capítulos de ‘Estoy vivo’. El más seguido fue el episodio 11 (emitido el 23 de noviembre), que sumó 409.000 seguidores a su emisión lineal, seguido de 'MasterChef', otro gran éxito 'bajo demanda' de la cadena pública.

TVE trabaja por seguir atrayendo a la audiencia mayoritaria. Es una de sus funciones. Lo malo es que, en ese cambio constante de la programación, es difícil seguir una serie sin perderse en los saltos de día. Porque el público ya no espera como antaño, demanda inconscientemente toparse con el contenido sin pensar demasiado ya está colocado dentro de unas rutinas fáciles de entender.

Como consecuencia: el fiel se olvida, se desengancha de la serie y se queda atrapado en otros canales que explican mejor su parrilla y comunican, más allá del spot de autobombo, ese producto en el que creen. O que intentan disimular que creen. En Estoy Vivo no hay que disimular nada. Es una serie con mucho oficio... en elenco, en dirección y en creatividad. Pero eso ya no es suficiente en televisión.

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