Jueves, 19.09.2019 - 00:58 h
Telediaria

El peligro del sensacionalismo creciente en la tarde de TVE

Existe un error habitual en la televisión actual de pensar que los sucesos morbosos suben la cuota de pantalla. El último programa que apunta a caer en esta trampa es 'España Directo' que está desvirtuando su esencia para introducir como información ciertos reportajes o directos que son sólo espectáculo de la miseria ajena, con dudoso valor periodístico.

'España Directo' está perdiendo la oportunidad de convertirse en una ventana diaria a la actualidad honesta, tranquila y contrastada a través de su elenco de reporteros de proximidad. Es difícil el equilibrio entre el entretenimiento y la información, pero el programa no debe quedarse en una revista sensiblera que confunda el servicio público con el sensacionalismo con el único objetivo de subir el share.

Pero ni con este vuelco paulatino de los contenidos el programa logra mejorar resultados en audiencia. Apenas levanta su cuota de pantalla de la baja barrera del seis por ciento, ya que su espectador fiel no reconoce el formato y el público potencial al que aspirar no está interesado en ver en esa franja enfoques a la fuerza 'dramáticos' para intentar llamar la atención con el alarmismo del viejo género de 'impacto TV'. 

La televisión pública debe avanzar hacia otro tipo de tratamientos informativos con enfoques más elaborados. No sólo en el ámbito periodístico, también en el prisma creativo de los contenedores que envasan la información.

'España Directo' ha ido desvirtuando su fórmula de éxito como formato de reporteros en directo que el público termina conociendo porque cada uno cuenta con un perfil. En tal cometido, ha afectado el auge del programa vecino 'Aquí la tierra', que ha ido comiendo terreno en contenidos 'blancos' que eran habituales en 'España Directo', logrando un share bastante más competitivo (que ronda el diez por ciento).

Como consecuencia, 'España Directo' tiene que redefinirse y reconstruir los vínculos con el público. Para lograrlo, es un acierto que el programa salga del plató y se realice desde epicentros de la actualidad, como estos días desde el Carnaval de Tenerife. También funciona la pareja de Ana Ibáñez y Diego Losada. Pero, además, el espacio debe encontrar un tono propio que incentive las personalidades complementarias de cada uno de sus componentes -reporteros y presentadores- y reinvente la escenografía que cobija a todos. Falta una realización más dinámica que acerque al espacio a un espectador acostumbrado a manejarse ya en la multipantalla del móvil y sobran músicas a elevado volumen de fondo que saturan y remiten a la intensidad de otro tipo de carruseles de información y opinión.

Para atraer a ese espectador, que requiere una información con un prisma diferente para romper la rutina después de un día de alto voltaje laboral, 'España Directo' no debe caer en la tendencia de las enfáticas banda sonoras, la engolación de las presentaciones y las píldoras de sucesos con el drama como principal entonación. Ese atajo para aupar audiencia es nefasto para el programa de La 1: el porvenir del espacio está en diferenciarse lo máximo de los programas magacín de la competencia y alejarse de la especulación de escalera sobre descuartizadores, tragedias infantiles y noticias que se resucitan sin novedades informativas sólo por el espectáculo del retorcimiento, como ha pasado estos días en 'ED'.

¿Aporta información relevante conectar desde el carnaval de Tenerife con una rueda de prensa de los padres del pequeño Gabriel?. Probablemente no.  En esta decisión editorial pesa más el morbo de ver la intimidad de su tristeza, que la elaboración periodística útil. 

Así 'España Directo' jamás alcanzará una influencia real que atraiga a un público que se siente huérfano de alternativa de contenidos en esa franja. Así sólo será un decadente pastiche de variedades de clichés: cocina, sucesos, meteorología, algún que otro interesante viaje y más sucesos.... ¿No importa nada más a la audiencia? De hecho, en la actualidad, el programa transmite más impostura que relajación cuando se avanzan con tanta fanfarria sus contenidos. Y 'España Directo' necesita relajarse más, abrazar la complicidad con los espectadores. 

El éxito o fracaso de 'España Directo' irá más unido al talento de fidelizar público con la creatividad que elabora temas de utilidad práctica que a través de la pelea por emitir la primera lágrima conectando con una rueda de prensa en directo. Pero el camino más sencillo y rápido está en caer en la tentación de los trucos de la televisión mercenaria, ansiosa en tirar anzuelos efectistas en los que nada importa porque todo vale. Sin embargo,  el espectador de este tipo de contenidos no conecta ni va a conectar con TVE, ya tiene esas armas guisadas a su medida y sin disimulos en ´Sálvame'.

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