ANÁLISIS

El regreso de Telecinco a 'Gran Hermano': cómo modernizar un viaje reality show

Captura avance del regreso de GH
Captura avance del regreso de GH
GH

Ya hemos olvidado la nueva temporada de 'La casa fuerte' en otoño. Un reality creado para verano que no terminó de calar socialmente y, en cambio, disfrutó de una segunda etapa cuando el curso empezó. Pero no contaba con una dinámica contundente y no transmitía demasiada verdad al no disponer de una casa con cámaras robotizadas. Es decir, la convivencia se producía en una mansión alquilada y, directamente, se grababa a los participantes con cámara al hombro. El resultado que provocaba este modus operandi es que parecía que los concursantes interpretaban cuando eran grabados, pues no se olvidaban de las cámaras. Imposible con una persona detrás de ella con un cañón de luz.

'La casa fuerte' seguía la misma estructura que 'Supervivientes', con la diferencia que en un exterior paradisiaco como es una isla cuela más esta de manera de grabación al estilo de un documental. Sin embargo, no funciona en un interior más claustrofóbico, donde se puede falsear más el día a día a no estar aislados con las inclemencias de habitar sin lujos una isla desierta.

Así que parece que Telecinco ha aprendido que un reality realmente competitivo debe atesorar una inversión competitiva. Nada de sucedáneos. Mejor si es a través del retorno de una marca emblemática, que no despierta ninguna indiferencia y moviliza la conversación con su retorno. Eso es 'Gran Hermano', el reality que lo cambió todo. Pero 21 años después de su estreno también tendrá que avanzar para no quedarse añojo.

Para empezar, Telecinco anuncia el regreso del VIP. La cadena no confía como antes en la ingenuidad de anónimos y busca el poder de personajes que ya son conocidos y vienen de casa con una trama que el público se sabe de memoria. No hay que presentarlos, sus circunstancias otorgan contenido al show desde el minuto uno. Pero para que 'GH' sea 'GH' hay que 'resetear' a las celebrities sus conocimientos de televisión y del propio reality.  

El reto de 'GH' es mantener todo lo que funciona en casa de Guadalix, pero la casa de Guadalix ya no puede ser como antaño. Quizá podría ser una oportunidad para innovar en la distribución de la casa. Los techos bajos habituales del 'GH español' podrían dar paso a más amplitud que despierte ese lado aspiracional en el espectador de lugar en el que apetecería vivir. Porque, en realidad, en la casa de GH nunca ha apetecido vivir.

En este sentido, sería buena idea incorporar una premisa narrativa a la decoración de la casa que sirviera para dotar de más trama argumental al show. Ya se ha hecho cuando se ensució el lugar para convertirlo en una especie de granja inhóspita. ¿Qué tal ahora una mansión del terror con sus pasadizos secretos? Tras años de boom de 'escapes room' en la sociedad, GH no deja de ser la primera gran escape room televisiva. Se puede potenciar esta premisa para que los conflictos de la convivencia surjan no sólo de estar en el sofá si no también de la vitalidad de tener que superar aventuras con las que se implica el espectador. En los realities de hoy ya no solo basta con vivir, el público conecte con la evolución y superación de los participantes. 

Porque, por lo demás, GH ha seguido funcionando en audiencias porque su fórmula es fácil y rotunda: el espectador se siente con capacidad de ver todo lo que sucede. El público es una especie de Dios omnipresente que vota, expulsa y disfruta al tener más información de lo que sucede que los propios concursantes en el interior. Un show con una trayectoria al principio brillante que se fue desvirtuando con los años y que sabe que para trascender no vale sólo con conflictos, es más relevante que la audiencia entienda la motivación de los participantes. Y como en cualquier serie, aunque el guion de esta sea fruto de una realidad encerrada, es importante crear atmósferas a través de las liturgias teatrales de la tele donde es importante un espectacular arranque que no se vea cutre, un casting con un puñado de nombres propios que enganchen audiencias más masivas porque son famosos de verdad y no exclusivamente del círculo de Mediaset y más humor, que lo relativiza todo. Porque 'Gran Hermano' cambió la televisión. Pero la televisión también está cambiando y la evasión es más reconfortante con la carcajada honesta que con la pelea desquiciada del bucle de compartir piso. Eso ya no sorprende tanto, aunque no lo crean.

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