Jueves, 19.09.2019 - 20:16 h
Telediaria

El reportero al que todo le sale mal en 'Madrid Directo' y lo que representa

"Aquí, en 'Madrid Directo'". Es la coletilla con la que los reporteros del mítico programa de tarde de Telemadrid anuncian los temas que van a tratar en cada conexión en vivo

Desde sus inicios en los años noventa, el éxito de 'Madrid Directo' estaba en ese 'aquí', que representaba la proximidad narrativa de un formato que intentaba hacer un retrato de lo cercano de una capital en la que todo se suele leer en el marco de 'nacional'. Además, al ser un programa de tarde, con un elenco de periodistas con perfiles complementarios que el espectador terminaba cogiendo cariño, los espacios como 'Madrid Directo' se permitían ciertas licencias de show de entretenimiento que servían para desengrasar la seria actualidad más informativa.

Pero, en los últimos tiempos, la búsqueda de la audiencia perdida ha descolocado estos programas con más crónica sensacionalista de sucesos, aunque el género que abrió 'Madrid Directo' y continuó 'Andalucía Directo' o, a en el ámbito nacional, 'España Directo' pasa más por la información práctica de proximidad. Esa historia cercana que nos afecta en el día a día y, al mismo tiempo, nos descubre lo que nos rodea. También en el ámbito de la agenda cultural, tan maltratada porque se entiende que no funciona en cuota de pantalla. Aunque, en realidad, no ha tirado en share por su tratamiento insulso y monótono.

Inmaculada Galván destacó como conductora en la época dorada de la primera vida de 'Madrid Directo' porque conseguía relajarse y romper con el tono interiorizado socialmente de presentadora de informativos. Así generó un poderoso vínculo con el espectador. Era cercana. Y eso lo está recuperando 'Madrid Directo' en su regreso a Telemadrid.

La marca de 'Madrid Directo' pesa mucho. De hecho, a partir de marzo, la autonómica madrileña llevará el programa a las tardes del fin de semana para fortalecer su 'daytime' diario con un nuevo magacín, de lunes a viernes, con Inés Ballester al frente. La televisión ha cambiado, y la dinámica de este tipo de programas también debe avanzar. Pero el truco esencial de la fórmula de 'Madrid Directo' sigue asentándose en la proximidad que va muy unida al carisma y capacidad de lidiar con naturalidad de sus reporteros.

En estas lides, en las últimas semanas, el reportero Rafa Rodrigo ha tenido que explicar diferentes 'curiosidades' científicas en plenos temporales y, como ninguna de las rudimentarias pruebas le suele salir bien a la primera en directo, ha propiciado que se relaje el clima de conchabanza de un programa que no deja de ser un magacín que gana si sus protagonistas fluyen con sus personalidades. Y juegan. 

Rodrigo, patoso Rodrigo, lo hace: juega. E Inmaculada Galván lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a jugar: con la picaresca que desmonta con cierta mordacidad las pifias y truhanería del reportero. Así sucedía en aquel primer 'Madrid Directo' de los años noventa, entonces no había 'memes' ni redes sociales, pero este programa ya entendía la importancia en las tardes televisivas de dejar respirar a la información pura y dura con el desengrase del entretenimiento que surge de la risa floja de lo cotidiano.

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