Domingo, 21.10.2018 - 02:11 h
Telediaria

El último fracaso de TVE y el mito del arrastre de audiencia

Videoclip Tu canción
Amaia y Alfred volando en su videoclip, reclamo previo al estreno de humor.

TVE estrenó anoche Dicho y Hecho, su nueva apuesta de comedia. La cadena pública sabía que este programa lo tenía difícil para darse a conocer, así que lo emitió tras el esperado estreno del videoclip de Tu canción, el tema con el que Amaia y Alfred representarán a España en Eurovisión.

El lanzamiento del vídeo se realizó en un pequeño especial presentado por Roberto Leal y con los protagonistas, con Amaia y Alfred. De hecho, el propio Roberto Leal nada más arrancar este microespacio recalcó que, nada más descubrirse el videoclip, empezaría Dicho y Hecho en La 1.

El especial sobre Tu canción cosechó un 11.7 por ciento de cuota de pantalla y 2.026.000 espectadores. Tampoco es para tirar cohetes, ya que los videoclips no se consumen por la televisión tradicional. Menos aún si el lanzamiento se realiza como en los ochenta. Sólo con una silenciosa entrevista, con cuatro preguntas previsibles y sin posibilidad de observar cómo se han visto a sí mismos Amaia y Alfred en el videoclip. El especial de estreno de Tu canción se olvidó de lo más importante que podía tener ese especial de estreno: el plano de reacción de los espontáneos artistas.

La imagen que ansiaba ver sus seguidores no se vio. Y esos seguidores tampoco se quedaron al programa posterior, que pretendía arrastrar un colchón de audiencias por la expectación del videoclip, que no sirvió de cebo.

Es más, Dicho y Hecho ha sido el peor estreno de lo que va de año. Sólo ha obtenido un 5.5 por ciento de cuota de pantalla y 877.000 seguidores, quedando muy por detrás de Mi casa es la tuya de Bertín Osborne con Pablo López (14 por ciento de share y 2.137.000) y de Hipnotízame en Antena 3 (12.9 por ciento de share y 2.079.000).

Para que Dicho y Hecho hubiera arrastrado a cierto público de OT, Dicho y Hecho tendría que haber realizado mejor el equilibrio de cómicos que juegan en las pruebas del programa con algún rostro joven, vinculado a Operación Triunfo. Ya fuera profesor o alumno, como Roi, Mimi o Ricky Merino, por ejemplo. Así el programa podía romper una barrera de públicos objetivos y atraído a los nuevos espectadores que ha conseguido introducir OT en la televisión tradicional.

Pero no ha sido así. Los castings de este tipo de programas a veces están demasiado influenciados por espacios predecesores del mismo género. Pero, además, Dicho y Hecho rompe con el mito del arrastre de audiencia.

En la televisión de hoy, donde el público es más impaciente que antaño, el arrastre de audiencias se consigue con fidelización del público con la marca del canal. Esto se logra con una estrategia de largo recorrido, no con una emisión puntual. Ni un encuentro de fútbol arrastra realmente espectadores como se creía. 

Hace unos meses, Telecinco protegía el estreno del programa de sorpresas emotivas de Carlos Sobera, Volverte a ver, tras un partido de fútbol, el Leganés-Real Madrid de Copa del Rey. Pero dio igual tal partido de fútbol: la audiencia futbolera se fue nada más terminar el encuentro y no se quedó en el programa de testimonios ñoño posterior, porque está pensado para un tipo de espectador muy diferente al de deportes.

Lo crucial es que la cadena defina bien su imagen de marca para contar siempre con un colchón de espectadores afines -lo que logró Telecinco a partir de 1997- y que, por su parte, cada programa tenga una entidad por si solo. Si el programa no está bien estructurado y si su público no es el mismo que la oferta predecesora, da igual la emisión con tirón que se ponga delante de un estreno. La audiencia ya no se arrastra como autómatas, la audiencia es inteligente. 

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