Miércoles, 14.11.2018 - 15:20 h
Telediaria

'GH VIP': debilidades y fortalezas de un programa escrito para el éxito

No es cierto que en televisión esté todo inventado, pero lo parece tras ver la primera gala del nuevo Gran Hermano. El reality de Telecinco ha vuelto con su versión VIP pero sin correr demasiados riesgos. No vaya a ser que el público no entienda las novedades, como en la anterior edición de personas anónimas.

El programa es veterano y la sensación de déjà vu es cada vez más recurrente. Para empezar, la gala ha arrancado como si no arrancara nada nuevo. Jorge Javier Vázquez, el presentador, ha entrado en plató al ritmo de la icónica sintonía de GH con la grandilocuencia que merecía tal estreno, sí, pero nada más dar la bienvenida al show, ha ido directamente al fango del culebrón que ya traen del exterior los personajes de Telecinco. Así ha hablado con Kiko Matamoros que se acaba de separar de Makoke, que entra en la casa. También ha conversado con el padre de Mónica Hoyos, sentado enfrente de Carlos Lozano, ex de Hoyos y también de Miriam Saavedra, dos de las concursantes, archienemigas a su vez entre ellas. Jugarán juntas y, probablemente, revueltas.

Carlos Lozano y Mónica Hoyos, Gran Hermano
Reencuentros de ex.

GH ha aprendido de Supervivientes que es mejor dar el pistoletazo de salida con tramas que ya vienen hechas desde fuera de la casa de Guadalix. El espectador ya conoce a buena parte de los tertulianos del plató y ya sabe sus fortalezas y debilidades, sus grandezas y ofensas. Así no hay que recalcar sus conflictos y sus motivaciones.

Después, el reality rápidamente ya ha conectado con Guadalix para dar paso a la entrada de los 'famosos'. La primera imagen de la casa: una glamourosa a la par que hortera habitación. Tenía trampa, pues en realidad la casa de verdad está simulando un caserón abandonado y ocupado por animales. Hay de todo: un burro que ha asustado a Oriana, un avestruz -que puede ser la ganadora moral del concurso-, una vaca, muchas gallinas...

Siguiendo con el déjà vu, ya hubo un GH VIP con una casa tosca y sin comodidades, y lo de los animales en la casa tampoco es nada nuevo. Los ha habido en varias ediciones de GH (recordemos el desencuentro de Fresita y la vaca) y de todo tipo. Ahora el programa intenta reproducir esa comedia del choque de urbanitas con animales.

La casa abandonada de Gran Hermano VIP
La casa abandonada de Gran Hermano VIP. Busca la gallina.

Sin embargo, en 2018 esto descoloca más que hace unos años, pues, aunque estén muy cuidados, la sociedad tiene cada vez más conciencia animalista y chirría ver a animales fuera de su hábitat, rodeados de focos y celebrities, al servicio del espectáculo. Pobres bichos, que tendrán que aguantar a Aramís que hizo su aparición en el lugar mostrando literalmente al personal sus intimidades. ¿Despiste? Ella no da puntada sin hilo.

Se puede decir que tras el descanso, GH ha vuelto con fuerza. Siempre con problemas de ritmo en su larga gala inicial, pero bien planificado el guion para engatusar al público de Telecinco y permitiendo la libertad de improvisación que necesita cada noche Jorge Javier Vázquez para ser travieso con los vips y dotar al espectáculo de la ironía necesaria.

De hecho, el presentador ha sido lo mejor del show. Ha dado la vidilla que ha sostenido una larga gala bien planificada en guion: conjugando la dosis de cotilleo que ansía el público de Telecinco, provocando el reencuentro entre famosos -o ex novios-, introduciendo el choque inesperado que impregna a los concursantes de cierto desconcierto cómico...

Y todo vestido con una realización avispada para no perderse nada y que es remarcada por una inteligente sugestión sonora por obra de músicas de ambiente introducidas en el momento exacto.

Pero, sin embargo, a pesar de los moldes diseñados para el éxito de manual, el casting ha dado la sensación de estar resabiado de televisión y ha transmitido artificio. Los grandes hermanos no se han asombrado lo suficiente al ver que la casa en la que van a vivir no tiene ni siquiera agua.  Ya se las saben todas, y no se creen casi nada. Como consecuencia, no ha habido excesivo margen para la espontaneidad. Lo justito. Así que, al final, el avestruz, que aguanta muy bien un hermoso primer plano, ha generado más fervor que algunos de los fichajes del casting. Como siga así, quizá gane. Entonces, será cuando nos percataremos, de verdad, que en televisión no está todo inventado. 

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