Martes, 25.06.2019 - 04:22 h
Telediaria

'Juego de Tronos': cuando los fans se movilizan y olvidan un detalle crucial de la ficción que aman

Más de 800.000 personas ya han firmado en la plataforma Change.org la petición para que la octava y última temporada de 'Juego de Tronos' vuelva a rodarse. Sí, se movilizan para que vuelva a rodarse. Otra vez. Entera.

No les gusta los derroteros que ha tomado esta temporada final  y demandan a HBO que grabe de nuevo los capítulos. Una movilización que es un síntoma de nuestro tiempo. Hoy, más que nunca, los fans creen que pueden conseguir lo que les apetezca haciendo ruido a través de las redes sociales, a golpe de tuits y firmas online. Hasta el punto de pretender que los guionistas hagan la historia a su medida.

Al fin y al cabo, han visto que, a veces, pueden conseguir lo que solicitan. Por ejemplo, cuando Netflix canceló 'Sense8' sin un final rotundo, sus fans se manifestaron en las redes y lograron que la plataforma produjera un capítulo especial extra para cerrar la serie debidamente.

 Juego de tronos' es, sin duda, la serie de la década, el mayor fenómeno televisivo internacional desde 'Perdidos', o incluso mayor. Si ya en 2011, cuando las redes sociales aún no eran tan agresivas, el adiós de 'Lost' generó mucho ruido negativo e insatisfactorio, el capítulo final de 'Juego de tronos' del próximo domingo (lunes en España) promete no ser menos y se antoja también polémico . Probablemente hará que muchos fans ardan en cólera o sientan que su fidelidad de estos años no ha sido gratificada. Algo que no deja de ser absolutamente normal cuando una serie tiene una audiencia tan masiva, imposible de contentar unánimemente.

Así parece que entramos en una peculiar era en la que los espectadores se sienten clientes que siempre tienen la razón. Y creen que la ficción que consumen debe satisfacerles.

Pero esos fans se olvidan de un detalle crucial en tiempos de simplificación de las realidades a golpe de 280 caracteres en las redes sociales: la ficción se hace con decisiones creativas, de autores, guionistas, directores, productores... Nos gustarán o no esas decisiones, y ahí estaremos en todo nuestro derecho a manifestarnos, pero no podemos secuestrar a los showrunners para que diseñen historias a nuestro gusto. Y si no nos convencen, se las devolvemos y que las rehagan, y así hasta que nos gusten.

Olvidamos que la ficción debe nacer para quebrar nuestras expectativas, para resultar de todo menos previsible, no para plasmar lo que nosotros mismos ya somos capaces de imaginar que pasará. Toda buena ficción nace para desafiarnos, no para darnos lo que esperamos de ella.

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