Sábado, 21.10.2017 - 09:22 h

La contaminación visual en la TV en España (que hemos asimilado como normal)

Los rótulos que ensucian la emisión de 'El Ministerio del Tiempo'
Los rótulos que ensucian la emisión de 'El Ministerio del Tiempo'.

Cuando se acercaba el final del monopolio de la televisión en España, TVE tuvo que incorporar una 'mosca' en emisión. Así se denomina el logotipo que identifica el canal que estamos viendo. Un elemento que ha pasado de ser una discreta insignia, casi transparente por aquello de no molestar en exceso al espectador, a ir cobrando protagonismo con reconocibles colores e incluso efectos de movimiento.

Pero, en la actualidad, la denominada 'mosca' es el menor obstáculo en el visionado televisivo. La pantalla se ha ido llenando de impactos ininterrumpidos que ensucian la emisión de programas, series y películas. Junto al logotipo del canal, la normativa vigente obliga a rotular la calificación por edades del espacio de turno. Si los mitificados 'dos rombos', que avisaban que el programa era para mayores de 18 años, se colaban sólo unos segundos al arranque del espacio 'sólo para adultos', ahora esta recomendación se mantiene toda la proyección.

También al lado del logotipo, si la señal es en alta definición, las cadenas lo avisan con otra infografía que grita HD. Pero la historia se complica en el momento en el que las cadenas se percatan de que, ante tanta competencia, no basta con las promos en las pausas publicitarias de sus grandes bazas de prime time. Como consecuencia, deciden incorporar, en otra esquina de la pantalla, un rótulo que vende un estreno relevante que está próximo en el tiempo.

Es la forma con la que los programadores pretenden llegar a todos aquellos que contactan con su canal, aunque sea sólo un segundo. No hay escapatoria, ahí está el titulito sobreimpresionado con el lanzamiento de un nuevo formato, con el pase de una película o con el horario estelar de MasterChef. Y sin escatimar, mejor si se planta el símbolo del programa bien en grande. Y con muchos colorines si hace falta. Que no pase desapercibido el autobombo de la compañía televisiva ni a una sola persona que zapee y entre de puntillas por el canal.

'El programa de 'Ana Rosa' y sus numerosos impactos visuales.
'El programa de 'Ana Rosa' y sus numerosos impactos visuales.

La pantalla cada vez está más llena de impactos que distraen en la emisión y que, sin embargo, el espectador ya los ve con cierta normalidad. Ni se inmuta, a pesar de que los rótulos se multiplican. Así sucede con la importancia creciente de liderar en comentarios en las redes sociales, lo ha propiciado que también aparezcan en la imagen, de forma constante, los hashtag que pretenden generar tuits de los televidentes en tiempo real (#LaVoz45864, #MasterChef234). No puede faltar, por tanto, la almohadilla y el textito en la esquina. Lo que faltaba para contaminar aún más la emisión. Sin relegar tampoco los faldones que, en la parte inferior, llenan la pantalla de cada magacín de vistosos titulares y sensacionalistas letreros de 'exclusiva', 'en directo'. Aunque, en realidad, quieren decir: 'no me quites el ojo de encima'.

Se ha finiquitado la experiencia de disfrutar de una serie, película o programa sin obstáculos promocionales. Sólo con el poder de la imagen limpia. La emisión convencional de las cadenas generalistas ya parece una teletienda que no vende productos ajenos, sino propios. De hecho, promueve el consumo instantáneo como las tómbolas de las ferias: 'Comenta ahora', 'no te pierdas est'. El espectador no tiene escapatoria. Mientras que las emisiones bajo demanda suelen estar impolutas de este tipo de elementos, los contenidos de la televisión tradicional han ganado una fea contaminación visual que el espectador ha interiorizado como normal, a pesar de vivir en la era de la imagen en alta definición.

¿Cómo solucionar este caos de elementos en imagen?

Antena 3 y La Sexta ya han introducido una línea gráfica para organizar mejor estos elementos con un diseño más cuidado y coherente con la imagen del canal. Pero, al final, el rótulo fijo anunciando un programa o serie en la emisión convencional está perdiendo su efecto en el público. Esta acción comenzó como instrumento puntual para destacar un evento especial, que se salía de la programación común. Sin embargo,  ya se utiliza para todo y todos los días, perdiendo su efectismo.

La opción más infalible sigue siendo la que incorporó MTV de forma innovadora en los noventa. Se trata de llamar la atención en el espectador con el desplazamiento del indicativo del canal, o mosca, con un movimiento animando que da paso a la aparición del aviso de la hora y fecha de lo que se quiere promocionar. Esto ya lo realizan las cadenas generalistas españolas en la actualidad, pero pierde vigor al solaparse con el mensaje superior que ya está estático durante toda la emisión.

El espectador ya está inmune a los feos rótulos en pantalla, porque cada día encuentra una misma mancha de texto en la esquina superior de su televisor. Un impacto muy efectivo cuando es escrupulosamente puntual pero que se desvirtúa por el uso con abuso.

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