Jueves, 27.06.2019 - 07:15 h
Telediaria

La decepción de Isabel Pantoja: la soberbia venció a la artista

Supervivientes es un imparable éxito. Telecinco arrasa en audiencias gracias a un reality que no baja la guardia en sus dosis de impactos dramáticos y cómicos. Una gallina de los huevos de oro, que roza incluso el vertiginoso 30 por ciento de cuota de pantalla, a través de la mezcla de conflicto de convivencia y pruebas de supervivencia que permiten al espectador ver a celebrities o aspirantes a celebrities, descolocadas, fuera de su hábitat. Empezando por la cabeza de cartel del show, Isabel Pantoja, que ha sido el gran reclamo de la edición e infalible anzuelo para Telecinco

Pero la tonadillera no está aprovechando su paso por el concurso como la oportunidad que se preveía. Ya que firmaba un contrato millonario con Mediaset, pintaba que aspiraba a utilizar esta plataforma para limpiar su imagen pública proyectando a la sociedad su lado más entrañable y empático. Pero no, no está mostrando su personalidad de folclórica divertida y querible. Al contrario, se muestra su soberbia, rencorosa, siempre malhumorada.

En términos globales, apenas se le ha visto sonreír durante todo el concurso. En su inmersión en el género del reality, Pantoja no desmiente la imagen oscura que promovían sus detractores. No ha logrado controlar su temperamento.

Pantoja sube el share, pero a la vez es una gran decepción para el programa porque no juega con esa motivación positiva que convierte al concursante en el descubrimiento de la temporada.. Ni intenta las pruebas, ni participa en la convivencia. Sólo se deja arrastrar por una negatividad que la aleja de ese índice aspiracional que enamora a un espectador de Telecinco que se podía haber ganado.

Isabel Pantoja ha aceptado un contrato de cadena con Mediaset, pero está cayendo en la trampa de dejar que le transformen en un personaje más de la cadena. Su tirón es indudable, el espectador ha crecido con su vida de constante giro de guion. Una existencia que nadie creería si fuera escrita por un guionista. Sin embargo, en la inmersión en el universo de la tele-realidad está fallando en su capacidad de ser generosa con el espectador. Y para transmitir en televisión es fundamental ser generoso con el espectador.

La tonadillera de 'Se me enamora el alma' ha aceptado entrar al trapo de los tejemanejes de protagonistas y antagonistas de Mediaset, pero no está siendo perspicaz. No utiliza los vericuetos de las ventajas de su contrato para amplificar su personalidad de artista. Su lado de tonadillera queda engullido por la pataleta. Se deja llevar por lo tóxico en vez de lucir el arte que le distingue del resto. 

En 'Supervivientes', la Pantoja está perdiendo el valor que le diferenciaba: el folclorismo de la aparición estelar e inaudita está siendo devorado por la sobrexposición del requetevisto enfado de manual. Y así se devalúa un gran fichaje que Mediaset quiere rentabilizar también fuera de la isla en otros formatos como 'Idol Kids'. Quizá lo mejor es que Pantoja vuelva y canalicen su papel protagonista en plató como esa diva del claroscuro de la tragicomedia española. 

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