EN PERSPECTIVA

La inspiración de Mercedes Milá

Claves de 'Scott & Milá', formato del 'género del descubrimiento' que supone un viaje para la periodista, el espectador y el propio porvenir de la televisión. 

Mercedes Milá viajando en 'Scott & Milá'.
Mercedes Milá viajando en 'Scott & Milá'.
Borja Terán

La vida es la capacidad de crecer descubriendo. Y la televisión, como electrodoméstico que retrata esa vida, siempre ha avanzado también gracias a esa habilidad de ilusionarse con el hallazgo, con el querer saber. Incluso hubo un programa que se llamaba justo así: 'Queremos saber'. Nombre que apuntaba bien, pues definía con maestría -y tal vez sin pretenderlo- una de las grandes cualidades de su presentadora, Mercedes Milá.

En cambio, la televisión en abierto de hoy se ha quedado ciertamente más paralizada porque, de alguna forma, piensa que para lograr el éxito el espectador debe reconocer aquello que ya sabe, más que descubrir aquello que desconoce. Olvida que el descubrimiento es el motor de la vida. En parte, este escenario es fruto de los nuevos y frenéticos modos de enfrentarnos a la información en este tiempo, en el que prima la ofensa viral y se busca confirmar aquello que ya creemos en vez de aplicar curiosidad e inteligencia para intentar comprender hasta la motivación del enemigo. Que, quizá, ni siquiera sea eso, un enemigo.

Un escenario que se suele reducir a la ya manida palabra de 'polarización'. Los propios políticos la utilizan constantemente en su táctica electoral. Es más, hasta se han percatado de que les hace más populares y, así, congregan más votos. El choque de extremos puede situarte en el epicentro mediático. Aunque eso signifique llevar la contraria sistemáticamente e incongruentemente sólo para estar en el centro de atención a golpe de trending topic. De hecho, algunos han asimilado que a la irritación individualista de la sociedad se le saca más rédito que a la buena gestión por y para la colectividad.

Mientras tanto, los medios de comunicación llevan ya tiempo percatados de que lo que indigna genera mejores datos de audiencia que lo que argumenta o contextualiza. También en televisión: en los canales tradicionales, las chispas de la tertulia básica están fagocitando la imaginación. Y todo va demasiado deprisa como para salirse de ese caudal y cometer el riesgo de intentar ser diferente. Además, apostar por lo distinto suele requerir paciencia. Cualidad que ya no tenemos, pero que paradójicamente la pandemia nos va a obligar a recuperar.

Y, de repente, entre toda esta vorágine, aparece Mercedes Milá en Movistar Plus con 'Scott y Milá'. Para algunos, un personality show; para otros un docushow de una periodista y su perro. Pero, en realidad, es un programa que debería estar catalogado dentro del 'género del atrevimiento al descubrimiento', pues trata de historias sobre la vida, sobre querer saber más, sobre permitirse pararse y encontrar. Y el formato lo logra con una sensibilidad que emociona. No obstante, es lo que ha hecho Mercedes Milá siempre. Las personas somos contradictorias, pero Milá y su curiosidad siempre han sido pura coherencia. Lo mismo en las entrevistas de 'Buenas noches' en los ochenta, que en las 'Gran Hermano' en los dosmiles. Pero, ahora, recuperando esa apasionada calma que necesita más que nunca la televisión, y probablemente la propia Milá, para llegar donde las redes sociales son incapaces de llegar.

En apasionada calma, viendo 'Scott y Milá' da la sensación de que Mercedes Milá ha realizado un viaje hacia una inteligente tranquilidad personal y profesional en la que lo relevante es descubrir. Y el equipo de su programa lo muestra muy bien, gracias a una realización plena de detalles en la que, inevitablemente, siempre destaca la sonrisa de la periodista. Transparente sonrisa que representa la experiencia de intentar comprender nuestros rincones y divulgarlos. La música, la sexualidad, los libros, la familia, las personas... Estos son algunos de los temas que aborda. Tan generales como necesitados de una lupa que apunte a ellos. Tan poderosos pero cada vez menos usuales. Raras avis en la televisión en abierto de hoy.

Error, pues descubrir es el trampolín, es el futuro desde el presente. Por eso, Mercedes Milá genera ese vínculo de complicidad con el espectador en sus programas. Porque mira a su entorno con la generosidad de una espontánea pasión, sin rastro de esnobismo ni de ruido volátil. Al contrario, su mirada se sustenta en el superpoder de dejarse sorprender por el descubrimiento en los lugares más inesperados. Así consigue encontrar lo vital, lo preciso y lo interesante hasta en lo aparentemente anodino. Y eso nos debería inspirar a todos.

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