ANÁLISIS

La lección de Lolita Flores en un 'Deluxe' hecho para frenar el éxito de 'Mi hija'

Técnicas del programa de Telecinco para atraer la atención de la audiencia entre las que, al final, destaca una buena entrevistada por generosa con el público.

Lolita en una noche complicada para el 'Deluxe'
Lolita 
​y rótulo cebo
Telecinco

"¿Han intentando envenenar a Kiko Matamoros para vengarse de él?", reza un rótulo en pantalla. Antes, otro cartel sobreimpresionado recalca que Matamoros se va a enfrentar al polígrafo más arriesgado y extremo de la historia del 'Deluxe'. El programa marca y remarca la tensión nada más arrancar la emisión de una nueva versión dominical de la edición nocturna de 'Sálvame'. Su posición en la parrilla pretende minimizar el efecto de 'Mi hija', uno de los seriales turcos de Antena 3 que hacen pupa directa al público objetivo de Telecinco.

No hay tiempo que esperar, pues. De hecho, en los primeros minutos del espacio el propio Kiko Matamoros pregunta que si estará Lydia Lozano en la entrevista. La ha vetado, añade.  Como si nada, surge otra trama más. Ideal para elevar la fuerza del culebrón en vivo desde el estudio 1 de Mediaset, mientras Jorge Javier Ironiza ante el percal: "avisamos a Ana Rosa que mañana tendrá que empezar más tarde". O no dará tiempo a enfilar tanta historia.

Así, los primeros 15 minutos del particular 'Domingo Deluxe' son un sumario para avanzar todo lo inesperado y morboso que puede acontecer. Hay que sentar las bases de la curiosidad para que el público no se vaya, justo en el mismo momento en el que se está marchando a la competencia. Pero no vale un cebo enlatado tradicional. Ese tipo de trailers, que venden lo que va a pasar, ya no llaman la atención. El público está inmune del humo que predican. Directamente es mejor que la avanzadilla sea ver a los propios protagonistas de la noche mostrando sus posiciones en la imperfección del enérgico directo.

Es la nueva manera de atraer la atención de la audiencia. Hasta los 'Telediarios' han ido haciendo desaparecer sus titulares de sumario clásicos. Todo se está 'tele-realitizando'. Y, en este 'Domingo Deluxe', un soniquiete repite 'bomba' con mucho eco para transmitir la percepción en la audiencia de que va a acontecer algo inaudito.  Pero ni con esas vale para dejar pegado al personal. Así que, después de plantear el contenido de conflicto en estudio de la noche, acuden como reclamo de una particular 'última hora': la ruptura de Bertín Osborne y Fabiola Martínez. Hay que abrir varias historias para engatusar a un público amplio. 

Por suerte, tras todos estos preliminares, aparece in situ Lolita Flores como entrevista respetable de la noche. Jorge Javier la disfruta. Ella marca el paso, todos los que se encuentran en el plató caen rendidos. Como siempre, la artista habla de su vida sin eufemismos. Es más, con pelos y señales. Hasta el número de la calle donde vivían personas claves de las vivencias que cuenta. También explica la soledad que siente en noches de cine, series, horóscopo y teletienda. 

Lolita da la lección para brillar en prime time: compartir con esa generosidad de las grandes que salen bajo los focos a jugar sin ningún temor, que es lo que alimenta el odio de los depredadores. Su as en la manga es una transparente honestidad que naturaliza hasta las preguntas incómodas.  Tan natural que hasta se atreve a decir en Telecinco: "Antena 3 se os adelantó contratándome". Trata al espectador sin los tabúes que desmerecen la inteligencia de la audiencia. Consecuencia: el programa consigue la mayor identificación con el público gracias a una artista que es de verdad. Y contesta desde la verdad. 

Entonces, da la sensación que quizá esa versión del 'Deluxe' en domingo ni siquiera necesitaban la intensidad con la que comenzó para enganchar con Kiko Matamoros. Eso no sonaba tan real como Lolita. Porque Lolita es intensa, pero no es mercenariamente intensa. Es, simplemente, una experimentada profesional de las variedades intensamente honesta. 

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