Miércoles, 20.03.2019 - 09:15 h
Telediaria

La máquina del fango sobre los cambios de RTVE

La transición democrática no ha terminado del todo, tampoco cuando existe la tendencia de sembrar determinadas corrientes de opinión para crear la percepción social de que Radio Televisión Española es una moneda de cambio del poder de turno. Muchos así lo piensan, pero existen tramos de la historia democrática que demuestran que es posible una RTVE moderna e independiente.

Pero para evitar que RTVE gane salud democrática y recupere el reconocimiento de la sociedad, su sociedad, algunos sectores intentan sembrar el miedo con las decisiones que se están tomando sobre la nueva temporada de RTVE. Quieren que todo siga igual. No importa TVE. Importa la trinchera ideológica despegada del tiempo en el que viven y que sólo intenta proyectar prejuicios y no alcanzar un progreso común.

Es habitual estos días toparse con las informaciones falsas que surgen de los cambios en informativos de TVE. Los movimientos de los responsables de las diferentes ediciones del Telediario están intentando remediar el daño causado a la credibilidad de la cadena pública. Se están quitando los cargos de tinte más político que periodístico, creados en las anteriores legislaturas para controlar la información. De hecho, están documentados y detallados los enfoques sesgados de las diferentes ediciones de los Telediarios. Y, estas semanas, están regresando a estos puestos periodistas de la cadena, de la casa. Sin contrataciones externas. Sin contrataciones por ideología. En muchos casos, vuelven a la primera línea profesionales que fueron apartados de funciones relevantes por su independencia profesional. Y su trabajo también será examinado por los Consejos de Informativos  y por la propia sociedad.

No existe, por tanto, ninguna purga. Se trata de remediar y recuperar la esencia del periodismo de una cadena que no es de nadie, debe ser de todos. Pero no todos lo entienden y, entonces, propagan mentiras para que todos parezcan iguales.  

Una de las últimas falsedades publicadas es la que ha anunciado que La Misa desaparecerá de La 2. Mentira para asustar a ese público fiel que demanda ese servicio público. Porque la Misa es también un servicio público, como también está regulado dar voz a otras confesiones religiosas en la segunda cadena de RTVE. Está regulado para que, una vez más, RTVE sea de todos y no de nadie. 

La difamación interesada siempre intentará expandirse.  Pero hay que superar ya esa trinchera del mal sentido de la política. RTVE es una institución crucial para un país más moderno, más internacional, más emprendedor, más creativo y, sobre todo, para un país que se conoce mejor a sí mismo a través de la información, divulgación y el entretenimiento.  

Ahora Radio Televisión Española vive un proceso de transición, con Rosa María Mateo al frente como administradora única, mientras se resuelve el Concurso Público que debería decidir un proyecto independiente a los vaivenes de la política, unos políticos que en términos generales parece que no acaban de comprender la relevancia que supone contar con una RTVE que otorgue valor a su gestión y a su país, como sinónimo de pluralidad, independencia y modernidad. Como pasa en las grandes potencias vecinas. Como ya dijo Adolfo Suárez a Iñaki Gabilondo en 1981, cuando el maestro de periodistas fue (breve) director de informativos de la cadena. Entonces, el Presidente reflexionó sobre que una televisión pública como aparato de propaganda no servía de nada al Gobierno, su independencia sería la mejor aliada porque así la cadena sería verdaderamente útil para la sociedad.

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