Miércoles, 26.09.2018 - 01:29 h
Telediaria

La noche en la que OT visibilizó a los compositores

Amaia y Alfred, Tu canción
El segundo antes del beso.

El éxito de OT 2017 va unido a la visibilidad. A la visibilidad de la gente plural y diversa que construye la sociedad. Lo hemos visto en la academia y también durante la gala de esta noche, cuando Alfred se levantó con un traje que reivindica el feminismo. Porque OT es un programa que ha hablado con responsabilidad y sin complejos de la igualdad que se sustenta en entender, respetar y aprender de la diferencia.

Alfred y traje feminista.
Alfred y traje feminista.

Pero, además, en esta noche de elección del representante de Eurovisión OT ha dado otro tipo de visibilidad que necesitaba el prime time de TVE: la visibilidad para los autores de las canciones, los compositores. Los creadores de los temas que han competido para ir al eurofestival han ocupado su importante lugar en una gala en la que el público ha decidido que Amaia y Alfred acudan a Eurovisión 2018 con Tu canción, compuesta por Raúl Gómez, quien estaba sentado junto a ellos transmitiendo su emoción en primer plano. "Un retrato de lo que hemos vivido ella y yo dentro", añadió Alfred sobre Tu canción.

Eso ha sido OT 2017, que termina la próxima semana. Y esto ha sido este programa especial que, tras años de caóticas finales españolas de Eurovisión, ha logrado un show solvente, que no se ha perdido en rodeos y ha ido al grano. Las canciones no se han hecho esperar, una detrás de otra, para no dejar escapar el interés del público, a pesar de la eterna duración del prime time español que aún nadie se atreve a remediar.

La asignatura pendiente de las finales españolas eurovisivas

Raúl Gómez abraza a los ganadores, que interpretarán su tema.
Raúl Gómez abraza a los ganadores, que interpretarán su tema.

La asignatura pendiente de las finales de TVE en las que se elige al representante de España en Eurovisión sigue siendo conseguir una puesta en escena global de cada actuación, que no caiga en lugares comunes y que asombre al espectador por la historia que atesora. No basta que si un tema dice 'arde' en la pantalla se vea a la cantante soplar una cerilla... ardiendo. La televisión musical atrapa con vigor cuando cuenta con una escenografía coordinada a nivel global: en iluminación, en realización, en atrezo y en interpretación de los actores en el escenario.

No ha sucedido esta noche. Tampoco en la propuesta escénica del tema de Alfred y Amaia, que ha decepcionado en las redes. Lógico, porque se ha incorporado una desordenada parafernalia de elementos que ha empujado a la canción a una pérdida de intimidad, lo que es clave para propiciar el clímax entre ambos concursantes. Que si dos pianos enfrentados, haciendo barrera entre la unión de los dos artistas, que si ahora se levantan y se quedan en medio del escenario sin ninguna referencia que organice sus figuras, que si ahora subrayo todo el rato el pasteleo romanticón, creando el efecto contrario al pasteleo romanticón, que si están de pie pero sin micro y no saben dónde poner las manos...

El desorden es el factor que enfría una canción que con la sencillez, la naturalidad y la complicidad que ya tienen Amaia y Alfred puede brillar por sí sola de una forma mucho más efectiva y apabullante.

Ahora es turno de apurar esa puesta en escena de Amaia y Alfred para que, desde esa sencillez, contagien a la Europa que no ha seguido OT su talento y, sobre todo, su verdad

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