Jueves, 21.03.2019 - 22:02 h
Telediaria

La odisea de ver televisión bajo demanda en las cadenas generalistas españolas

Mitele.es
'La que se avecina' es la serie que más se consume online.

En sólo tres años las plataformas online serán la principal ventana de acceso a los contenidos televisivos. La emisión lineal de los canales tradicionales continuará con formatos en directo y espacios de entretenimiento que transmitan ser un acontecimiento. Sin embargo, el éxito o fracaso de las series, las tv movies, los documentales, los informativos y los programas 'enlatados' de tinte más atemporal dependerá de su accesibilidad en las plataformas bajo demanda.

Y ahí, en esa intuitiva accesibilidad online, las cadenas españolas en abierto aún suspenden. Las plataformas bajo demanda siguen siendo la asignatura pendiente de la televisión en España.

TVE fue pionera en crear un gran videoclub online y gratuito a través de rtve.es. Gran parte de su valioso catálogo de producción propia lleva años disponible con sólo un clic. De hecho, la corporación pública ha incorporado elementos interactivos como el 'botón rojo' para facilitar las nuevas experiencias de consumo.

Pero aún las propuestas de las ventanas bajo demanda autóctonas no son atractivas para el espectador. TVE ya trabaja en otro portal más a tono con los nuevos tiempos, aunque son especialmente las cadenas privadas, Atresmedia y Mediaset, las que se han quedado obsoletas. Los dos grandes grupos mediáticos sufren unos "portales" con un diseño poco intuitivo y que fomenta una estructura desordenada, donde es complicado encontrar contenidos menos actuales y es fácil perderse en la búsqueda hasta desistir en el intento.

Las cadenas nacionales aún no se han percatado de que su presencia online ya es crucial para el buen posicionamiento de sus contenidos. Necesitan 'portales a la carta' que sean más adaptables a las diferentes ventanas de visualización de la tele y que, además, atesoren una experiencia visual acogedora. No sólo basta definir la oferta por reconocibles géneros que clasifiquen la oferta. También hay que posicionar bien esas propuestas, cuidando un diseño que favorezca un instintivo acceso a cada producto por representativas imágenes que lo definan a sólo un golpe de vista. El espectador no cuenta con tiempo, necesita llegar al contenido sin realizar un esfuerzo extra.

Aunque la demoledora traba de los consumos 'a la carta' es la desagradable manera de introducir la publicidad en los programas y series que se consumen online. Hasta ahora, se ha optado por una planificación automática que no beneficia ni a las cadenas ni a los anunciantes. El anuncio cae de forma arbitraria donde toca. Y duele.

Un hecho que es contraproducente para el espectador, que incluso sufre el visionado del mismo spot, una y otra vez, cada vez que se interrumpe la emisión para introducir publicidad. No existe variedad de anuncios y el mismo repetido -visto hasta la saciedad- termina indignando a la audiencia. Nefasto para la marca publicitaria y para la propia cadena, que con esta táctica invita a su público a desesperarse y marcharse. Más aún si cuando rebobina o adelantar la emisión del episodio, el canal castiga de nuevo al usuario introduciendo, otra vez más, el mismo corte promocional aunque lo haya acabado de ver. Ilógico. 

Las cadenas en abierto deben racionalizar, como hacen en la televisión tradicional, sus cortes publicitarios para no expulsar al espectador de sus propuestas bajo demanda. También deben poner el foco en la compresión de cada programa y serie. En definitiva, mimar al máximo la calidad de emisión del contenido, que todavía es regulera, por ejemplo, en las webs de Mediaset sin opción de conectarse a la TV mediante chromecast.

O, al final, el público se termina esfumando a Netflix o HBO, plataformas bajo demanda de pago, pero con un precio muy competitivo. La televisión de España debe quitarse esos complejos que aún consideran el acceso a los contenidos online como un elemento minoritario y menor y, ya mismo, apostar por sacar más rédito a la experiencia del consumo 'a la carta'. No es baladí, las nuevas ventanas ya empiezan a ser uno de los mejores instrumentos para fidelizar espectadores y conquistar anunciantes por perfiles de público.

Sólo falta encontrar la consonancia perfecta para integrar la rentabilidad publicitaria sin que sea un repetitivo lastre, que impida al espectador recrearse en la oferta. Porque, aún hoy, es toda una odisea intentar disfrutar sin incómodos sobresaltos del catálogo online de las cadenas privadas en abierto en España.

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