Viernes, 14.12.2018 - 02:48 h
Telediaria

La "pillada" a Lady Gaga que (en realidad) es una clase magistral de marketing

Lady Gaga ha sido pillada. O eso creen en las redes sociales, donde un vídeo recopila varias entrevistas que ha realizado la cantante con motivo de la promoción de su película Ha nacido una estrella. Un filme que protagoniza y con el que incluso aspira a ganar el Oscar.

Ese vídeo, que circula por redes sociales, intenta dejar en evidencia a la cantante, ya que desvela que repite una misma frase  en todas las entrevistas de promoción. La recita tal cual, ya sea en un late night o en un "canutazo" en una alfombra roja.

"Puede haber 100 personas en una habitación, y 99 no creen en ti, pero una sí". Es el titular que no cesa en recitar. Gaga se refiere a Bradley Cooper, el coprotagonista y director de Ha nacido una estrella, que apostó por ella cuando los productores no lo tenían nada claro.

Con este discurso, además, ahora que ella es favorita para la nominación al Oscar y todo el mundo elogia su interpretación, sale reforzada, pues lanza un mensaje de superación personal y construye cierta identificación con un público que se ve reflejado en esos jefes que no creen en el talento de sus empleados. Gaga, en la cima de la música, se humaniza con este razonamiento. Y lo sabe. 

Lo mejor es que en varias ocasiones repite la frase delante del propio Cooper, que se emociona como si la escuchara por primera vez, consciente también de la fuerza promocional de la táctica de Gaga para la repercusión de la película.

Gaga es una artista y comprende que debe comunicar bien su arte. Más todavía en la complicada carrera de los Oscars, donde la promoción es crucial.  Y, así, da una magistral lección de marketing.

Un clásico: para salir ileso de cualquier entrevista de promoción, es crucial definir una o varias frases comodín que sean un razonamiento claro y contundente de aquel concepto que necesitas "vender" a la audiencia. Se trata de un titular infalible, que se convierte en as en la manga para el maratón de entrevistas que, normalmente, también reiteran las mismas preguntas.

Al final, para lograr una buena improvisación es fundamental llevar un cimiento de reflexiones bien ensayadas que son como un comodín que evita los titubeos y los rodeos. Un mensaje emocional y sencillo, listo para abrazar a los diferentes públicos de los distintos programas y publicaciones. No es que el artista recaiga en lo mismo, es que ha interiorizado un buen discurso que funciona, resume y cala.

Antes de arrancar una tanda de promoción, los más avispados o mejor asesorados entrevistados se preparan una estrategia de comunicación con unos estudiados razonamientos que sirven como eslóganes con cierta sensibilidad para transmitir de la manera más atractiva su arte. Y no se nota, aunque repitan lo mismo una y otra vez. Porque el mensaje está definido y hasta memorizado para crear una base argumental que es el sustento que, después, ayuda a improvisar y dejarse llevar durante la charla. Y si alguien se bloqueas, vuelve a tirar de ese autopromocional as en la manga aprendido... e infalible.

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