La timidez del buen presentador

La vergüenza que comparten Jorge Javier Vázquez y Jesús Vázquez

Jorge Javier Vázquez en 'Mujeres y hombres y viceversa'
Jorge Javier Vázquez en 'Mujeres y hombres y viceversa'
Cuatro

La cara de Jorge Javier Vázquez delata la vergüenza que siente al verse en los vídeos de 'Mujeres y hombres y viceversa'. Sí, porque ahora Jorge Javier Vázquez también sale en 'Mujeres y hombres y viceversa'. Aunque la deteriorada audiencia del programa apenas ha notado su fichaje.

Vázquez se ha estrenado como tronista en busca del amor y, claro, tiene que visionar sus citas a la vez que la audiencia. Con el sonrojo que da eso ya de por sí. Entonces, el rubor del comunicador sale a flote con la poderosa expresividad de la comunicación no verbal. Y, este martes, en directo, el propio Jesus Vázquez ha incidido en directo sobre ese particular pundonor: "Te entiendo, nunca veo los programas que hago porque me pongo muy nervioso viéndome". 

Este comentario cómplice entre dos grandes presentadores de Mediaset ha pasado desapercibido entre las fanfarrias del show, pero define esa timidez que suelen compartir los grande comunicadores y que, en realidad, puede ser una astuta aliada a la hora de proteger su autenticidad. 

Después de cada programa es inteligente ejercer la autocrítica para prosperar, pero si un protagonista analiza en demasía cómo sale en pantalla puede terminar perdiendo rasgos de su personalidad propia. Porque se suele intentar pulir aquel gesto o tic que se siente como imperfecto cuando, precisamente, esas rarezas suelen ser las que otorgan el carisma del sello propio. Mejor asumirse, que estudiarse.  O se termina acotando la energía de la naturalidad de la que no eres consciente. Porque no te examinas.

El mismo Jesús Vázquez en 'Mujeres y hombres y viceversa' está regresando, quizá sin percatarse, al talante más travieso de los talk shows que presentó con astucia hace años. De 'Hablando se entiende la basca' a 'Allá tú'. Este último era un concurso pero, como el primero, la entrevista era vital en busca del testimonio interesante para conectar con los participantes. 

Tras años presentando galas o talents shows de estructura más rígida, 'Mujeres y hombres y viceversa' muestra al Vázquez con más picardía. Sale a jugar. No tiene otra, pues el programa se sustenta en un cierto caos al que hay que poner orden todo el rato. Mejor si es tomándoselo un poco en serio. Ahí Jesús Vázquez se crece, especialmente cuando deja el traje de maestro de ceremonias engalanado y se remanga con su lado más juvenil y canalla. Ahí se nota las tablas del presentador todoterreno.

Mientras tanto y paradójicamente, el actual gran artista de la mordacidad en un plató, Jorge Javier Vázquez, se ruboriza. La diferencia es que aquí no está siendo presentador, es un personaje estelar en busca del amor. Y encima se tiene que ver a sí mismo ligando con otros. Pocos superarían esa prueba sin cierto sofoco. Tampoco un presentador.  Esa humanidad es su valor, es lo que les hace identificables. Así que mejor no verse demasiado en plano o querrás pulir aquello que ves raro en ti cuando si has llegado hasta la cima lo raro es lo que te ha ayudado a hacerte único y no parecer un autómata.

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