Sábado, 22.09.2018 - 13:38 h
Telediaria

La Voz 2017 ya tiene ganador: el problema al que se enfrenta tras el final del programa

Alba ganadora de La Voz.
Alba al conocer que ha ganado La Voz 2017

En riguroso directo, Alba, del equipo de Manuel Carrasco, se ha alzado con el título de ganador de La Voz de 2017. Lo ha hecho en una gala sin derroche de confeti aunque con un buen desfile de artistas, de Pablo Alborán a Morat

La versión española de The Voice, ahora situada en los viernes para competir con Tu cara me suena, ha sido un éxito para Telecinco. Sin embargo, a pesar de contar con un público fiel, el talent de las sillas rojas sufre un desgaste y no logra ser trampolín real para sus finalistas. 

Ganar La Voz no equivale a tener repercusión después de La Voz. A diferencia de OT, donde el espectador tiene largo tiempo para poder empatizar con los concursantes y seguir su evolución académica y vital, el foco de La Voz está en los miembros del jurado, los denominados coaches,  con Malú al frente. Ellos son los que sacan rédito promocional

La Voz es un espectáculo televisivo en el que la música es importante, pero no prioritaria. En realidad, se trata de un programa de emociones por reacciones. Las reacciones del jurado, que desde sus sillones rojos juegan a enfrentarse y ganarse entre ellos. Ese es el juego de un programa adictivo, sobre todo en las primeras galas, durante las audiciones a ciegas, donde engancha observar si los coaches se giran o no ante el desfile de artistas novatos que pisan el escenario para mostrar su voz.

Un casting al que se presentó Alfred, revelación de OT2017, pero ninguna de las celebrities de La Voz dio al botón para girar la silla. Pasaron de él. No escucharon su potencial. En cambio, ese mismo Alfred es uno de los grandes favoritos de Operación Triunfo. Un programa que no se queda sólo en la primera impresión: es un formato que retrata y construye artistas.

¿Por qué la audiencia fiel de Telecinco no ha querido que La Voz traspase los límites del prime time ni en su primera temporada? Cuando los focos de La Voz se apagan, el furor por los concursantes también se desvanece.

Telecinco está siendo muy conservador con la estrategia de sus programas, fomentando una audiencia que no es asidua a conciertos, que sólo sigue el programa más por el cotilleo de la competición entre los coaches que por el talento vocal que transmiten los artistas en escena. 

Pero, además, La Voz sigue una estrategia que frena la fidelización de públicos. De hecho, en España, la propia Telecinco obstaculiza que crezca la conversación sobre el programa a través de las redes sociales, lo que merma la influencia del formato en la sociedad.

Es complicado encontrar con un sólo clic las actuaciones en el programa, ya que no se comparten en las plataformas donde está el espectador potencial del talent show, como Youtube, quedándose esos números musicales ocultos en la menos intuitiva web de Telecinco. 

Esa difícil accesibilidad al producto es contraproducente, ya que oculta ese contenido fuera del prime time y, como consecuencia, esta estrategia es un obstáculo para los propios artistas que concursan: son invisibles, no están donde hay que estar hoy: en las redes que hacen más grande la TV. 

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