Martes, 21.11.2017 - 07:45 h

La importancia de las miradas en TV: así Amaia y Alfred han hecho brillar al nuevo 'OT'

Amaia y Alfred, en la tercera gala de OT, interpretando La la land
La emoción de la mirada que sonríe.

Era previsible. Operación Triunfo ha crecido cuatro décimas en audiencia este lunes, alcanzando un 15.9 por ciento de share y 1.942.000 espectadores. La emisión del canal 24 horas de la Academia ha hecho su trabajo: ha generado cierta expectación con el aprendizaje y convivencia de unos luminosos alumnos que reflejan un esperanzador tiempo.

Y la gala semanal, la número tres de la presente edición de Operación Triunfo, ha dejado para el final la actuación más esperada, la versión de City Of Stars de La la land interpretada por parte de Alfred y Amaia, dos de las grandes revelaciones de esta temporada. La joven pareja se ha convertido en cebo para atrapar al espectador.

Amaia y Alfred, en la tercera gala de OT
Más que una actuación.

Había expectación tras los ensayos. Y Amaia y Alfred no han defraudado. Al contrario, han protagonizado una de las actuaciones más profesionales y emocionales de toda la historia de Operación Triunfo. Lo han logrado por su compenetración en escena, pero también porque los dos reúnen tres valores cruciales en la música en TV: personalidad auténtica, talentosa voz y, no menos importante, una cultura musical que impulsa su arte. Son más que unos cantantes, son unos artistas y han conseguido una verdad que traspasa la pantalla y ha revolucionado las redes con más de 300.000 tuits comentando OT al unísono en esta noche del lunes.

Una verdad que emociona y que han abrazado Amaia y Alfred compartiendo las notas del mismo piano y, sobre todo, dejándose llevar por un juego de miradas cómplices que ha hecho suspirar al espectador.

Amaia y Alfred, miradas en OT
Quédate con alguien que te mire como mira Amaia a Alfred.

Desde hace tiempo que la realización y puesta escena de la televisión en España no ponía el foco en las miradas de los artistas, cuando es un elemento fundamental como conexión entre el público y los protagonistas de los programas musicales. Si en el Un, dos, tres... Chicho Ibáñez Serrador dirigía la intención de cada mirada a cámara de los cantantes e incluso bailarines o músicos, la tercera gala de OT también ha enseñado a sus potenciales artistas a seducir a las cámaras con brío. Los nuevos triunfitos ya saben dónde y cómo tienen que mirar.

Aunque, en eso de traspasar la cámara, Amaia y Alfred han destacado sobre el resto, pues esta pareja ya viene de fábrica con una intuición apabullante que se ha transformado en pura química en escena. Y la realización del programa, a cargo del mítico realizador de TVE Jordi Vives, ha conseguido radiografiar el catártico instante sin perderse en fuegos de artificio. Sólo centrándose en una coreografía de planos de los dos protagonistas y su piano, aderezando con alguna pincelada del público iluminando con la antorcha de su móvil el apoteósico instante . 

Amaia y Alfred, en el escenario de Operación Triunfo
El sonido del suspiro del público presente en la gala también ha sido aliado de la actuación de Amaia y Alfred.

Así es la mejor televisión, la televisión que se tira a la emoción sin red y sin medias tintas, sabiendo que hemos venido a jugar e incluso que hemos venido a sentir. Sentir sin miedo a sentir. La interpretación de City Of Stars de Operación Triunfo sigue un medido guion, con su clímax catártico marcado en la parte central del tema -con tensión de beso no resuelto-, pero Amaia y Alfred emocionan porque están sintiendo lo que interpretan y hasta disfrutando de verdad lo que interpretan, un detalle básico en televisión que, sin embargo, no es tan fácil de conseguir  como parece. Operación Triunfo lo ha logrado con esta versión que, desde ya mismo, está recalcada en fostorito en la historia de Televisión Española:

Ahora en portada

Comentarios