Miércoles, 20.02.2019 - 23:38 h
Telediaria

Las enseñanzas que dejan los 7 fracasos televisivos de 2017

La televisión de 2017 nos deja programas y series que ya hemos olvidado. Sin embargo, algunos de estos fracasos también han servido como aprendizaje. Estas son las lecciones que nos dejan formatos televisivos que no terminaron de funcionar pero que, tampoco, crearon indiferencia:

1. Gran Hermano. La importancia de tomarse un descanso.

Jorge Javier Vázquez en el pasillo a 'Gran Hermano 18'
Jorge Javier Vázquez y un pasillo.

La edición 'revolution' del programa padre de la tele-realidad ha pinchado en influencia social. El público no se ha enganchado al casting de GH. Un programa que recuerda la necesidad en TV de dejar descansar los productos y no sobreexplotarlos hasta desgastar su fórmula. Un desgaste ya no sólo por parte del espectador, también de los propios concursantes. Se han realizado tantas ediciones de GH que es difícil encontrar sabia nueva de personas que no crean sabérselas todas del reality, lo que resta autenticidad en los personajes que quieren participar y se presentan a los casting.

2. ¿Cómo lo ves? El debate debe contar con tiempo para el argumento.

Carlos Herrera presentando 'Cómo lo ves'
Carlos Herrera aquí no está haciendo indicaciones radiofónicas. Aunque lo parezca.

El programa de debate de Carlos Herrera en La 1 se iba hundiendo cada semana más en audiencias. El motivo: no reflejaba las preocupaciones sociales de su momento. Al contrario, sólo era un ir y venir de preguntas que se quedaban en una superficie evasiva. Lección que aprender: los programas de debate no deben aturullar con un desfile de preguntas sin sentido. La audiencia quiere recibir argumentos de los temas que afectan en su día cotidiano, ya sean profundos o más superficiales. Pero, en cambio, ¿Cómo lo ves? parecía una parodia de Carlos Herrera en la que sólo faltaba los consejos de protocolo de Josemi Rodríguez Sieiro.

3. Mad in Spain. No hagas un debate si no quieres molestar a nadie.

Jordi González entrando por la puerta de 'Mad in Spain'
Jordi González entrando timidamente por la puerta de 'Mad in Spain'

En verano, Telecinco también apostó por un programa de debate. Y, al igual que ¿Cómo lo ves?, pinchó. Aquí había más tiempo para debatir cada causa, pero los temas no había por donde cogerlos. Las tertulias sobre infidelidades huelen a añojo, más aún si los tertulianos elegidos están despegados de la realidad social de la que hablan y repiten los tópicos de siempre. Aunque el aprendizaje de Mad in Spain está en que no se puede hacer un formato de debate en 2017 intentando no molestar a nadie.

4. Soy Rosa. Un docureality no es una telepromoción idílica.

Rosa López asegura "quiero que mi público evolucione conmigo"
Viene el chico que te gusta, actúa normal. 

El canal de TDT Ten intentó atraer la atención hacia su parrilla invisible con un formato acontecimiento que generara expectación. Así llegó el reality sobre la vida de Rosa López, esa cantante que salió del cascarón delante de todos por obra y gracia de Operación Triunfo. Su ingenuidad y sinceridad traspasan siempre la pantalla, pero no así en su propio reality que era tan políticamente correcto como soporífero. Con Soy Rosa ha quedado meridianamente claro que no se puede confundir docushow con telepromoción. Rosa no era reconocible en Soy Rosa, porque no era ella misma con todas sus consecuencias. Todo estaba disfrazado de una aburrida perfección y de situaciones recreadas para emocionar de forma artificial. Un oportunidad perdida para aprender de la vida, con sus ilusiones, decisiones y frustraciones reales, de la Rosa López de verdad.

5. Reinas. Una serie histórica es incompatible con José Luis Moreno.

José Luis Moreno en 'Tú sí que vales'
La cara que José Luis Moreno pondrá al leer estas líneas.

Aprendizaje directo y conciso: José Luis Moreno no es la persona idónea para producir una serie histórica sobre reinas. Porque confunde el concepto con un espectáculo de La Revista española, ese show de variedades con mucho enamoramiento barato, mucho destape fácil y mucho vestido rococó. Ese show que intentan, todo el rato, que las señoras en el patio de butacas digan “uy, uy, uy”.  Y ya está.

6. Me cambio de década. Un docushow sin un objetivo claro no engancha

Me cambio de década
Los protagonistas españoles de Back in Time for Dinner, aunque el casting parezca sueco.

Antena 3 trajo a España Back in Time for Dinner, un éxito de la segunda cadena de la BBC que entremezcla el furor por la gastronomía con el choque que supone trasladar a una familia a otra década -y cocinar con los utensilios de esa época-. Pero, a diferencia de la versión original, ese remake desvirtuó la fórmula del éxito, olvidando un elemento crucial en televisión: que los protagonistas del docushow tengan un objetivo claro para lograr para que la historia tenga una trama definida hacia algún lugar. Me cambio de década, en cambio, sólo fue un batiburrillo desordenado de gente sobreactuada sorprendiéndose por el choque cultural con épocas pasadas.

7. Me lo dices o me lo cantas. La música no debe ser molesta de escuchar.

Jesús Vázquez, Me lo dices o me lo cantas
No es el posado del regreso de 'Supermodelo' a Cuatro, es 'Me lo dices o me lo cantas'.

En verano y a su manera, Telecinco apostó por fusionar dos clásicos: La Parodia Nacional y Tu cara me suena. Famosos caracterizados de políticos o personajes populares, que interpretan canciones con sus letras modificadas en un intento de conseguir divertidos himnos que retraten la actualidad con humor. Pero sólo fue un intento, pues el programa fue un espacio que destroza canciones. Las letras eran malas, no hacían ninguna gracia y encima eran desagradables de escuchar. Y lo peor que puede pasar a un programa con canciones es que sea incómodo de escuchar.

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