Sábado, 14.12.2019 - 22:28 h
Telediaria

Mónica Naranjo, el sexo y ser raro

'Mónica y el sexo' descoloca en su emisión en Cuatro. No es un programa que cumpla los cánones actuales de la cadena de televisión que lo emite. Su propuesta es extraña. Da la sensación que ha caído, en la medianoche del viernes al sábado, por casualidad. Incluso la voz que va narrando la historia -del propio cámara y coautor del formato- no cumple los requisitos habituales de la tele generalista. Suena desconcertante, imperfecta y hasta no es confortable en la escucha. 

Y es que 'Mónica y el sexo' es un programa raro. Muy raro. Y por eso mismo, en tiempos de poco riesgo, es un acierto interesante. Porque es un show que desmonta los docushow. Es más, se ríe si hace falta de las artimañas con las que se falsean las grabaciones de este tipo de formatos. Con encuentros sorpresa que, en realidad, están muy ensayados. 

Así está consiguiendo terrenalizar a una diva de la música que, en los últimos años, estaba más lejos que cerca del público. Porque lo del sexo en 'Mónica y el sexo' es la excusa. Magnífica excusa. Pero sólo el pretexto para realizar un viaje introspectivo con la Naranjo. Viaje que es catártico para ella y para su fan fiel.  Resultado: Mónica Naranjo aumenta su índice de 'entrañabilidad' con esta apuesta. 

Un experimento televisivo que desmonta clichés gracias a ese magnetismo que no crea indiferencia de la cantante. Bofetada de carisma, que crece aún más cuando choca con amigos como Jose Corbacho o Ana Milán, apariciones estelares de este documental descolocante. También descolocante para la propia televisión. Se nota el prisma osado y algo inconscientemente consciente de Ana Joven y Miguel Bosch. Los dos acompañan a Mónica y están en la parte visible de la trastienda del proyecto. Mérito tienen.

Pues Joven y Bosch han logrado mutar 'Mónica Naranjo y el sexo' en algo más que otra historia de sexo con una diva intensa como protagonista. Al final, han conseguido realizar un homenaje a la televisión que se sale de lo prestablecido y previsible.

'Mónica y el sexto' es una oda a los raros que, aunque la tele de hoy sólo se acuerde de ellos para echarse unas risas, enriquecen lo que tocan. Porque nos pillan por sorpresa con una transparencia que se sale de lo común, esperable o previsible para hacernos mucho mejores. Que nadie se engañe, ser raro es un valor añadido.

@borjateran

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