Viernes, 21.09.2018 - 12:21 h
Telediaria

Oprah Winfrey: sus armas para el éxito que también utilizó en los 'Globo de Oro'

Oprah
Oprah siempre encuentra la cámara.

“Cuando Oprah habla, todo el mundo se para y escucha". Así presentó Reese Witherspoon la aparición en escena de la mítica comunicadora. Y así Oprah, como siempre, se plantó ante el micrófono de los Globos de Oro el pasado domingo. La showoman se convirtió en la gran protagonista, al recoger un premio hecho a su medida: a toda su carrera.

10 minutos de discurso que no parecieron 10 minutos de discurso. Apasionada, comprometida: trató el acoso, trató el machismo y se implicó en primerísima persona. Parecía que improvisaba, pero no: casi todo estaba escrito y casi todo lo podía leer en un autocue situado frente a sus ojos, como un apuntador (digital) del viejo teatro.

Pero no se notó porque Oprah en los Golden Globe resumió el secreto de su éxito eterno en televisión: su capacidad 'telepredicadora' para transmitir pasión, espontaneidad y movilizar a la masa con esa pasión y espontaneidad que sabe mirar a cámara, sabe mirar al auditorio y sabe controlar los tiempos de la televisión.

Porque en los Globo de Oro, como en su show, se mantuvieron intactas sus pausas dramáticas y su mirada final de reojo a cámara, cómplice a su espectador. Como diciendo al público ¡qué allí estaba ella, como (casi) siempre!. Ese gesto, la mirada de reojo a cámara, tampoco faltó en esta mediática recogida de premio que, por un momento, se transformó en su programa de los noventa con el auditorio levantado y enfervorecido.

Oprah Winfrey sufrió una infancia dura y traumática, pero heredó el superpoder para la comunicación que tenía su abuela. Con sólo 19 años ya comenzó a destacar en una humilde emisora de radio de Nashville y, posteriormente, en los micrófonos de la Universidad de Tenesse, donde ganó diversos concursos de belleza de esos de teleserie juvenil. 

Entonces, los cazatalentos de la época vieron claro su talento dialéctico. Y la cadena de televisión de Baltimore no tardó en fichar a Oprah para conducir People are talking. Aunque sobre todo hablaba ella. Tenía sólo 22 años y ya su habilidad ante la cámara era infalible. El programa aguantó 8 temporadas en parrilla. Ni más ni menos. Había nacido la estrella perfecta para la televisión norteamericana: una mujer humilde y carismática con la que una gran parte de la población se identificaba sin complejos. Su magnetismo populista no tenía precedentes.

Inicios Oprah Winfrey
Oprah Winfrey en People are talking.

La televisión (y ella misma) no tardó en convertir la marca Oprah en un producto, perfecto y muy rentable. La presentadora se creyó su personaje e invirtió en alimentar su personaje. Revista propia O, The Oprah Magazine, productora propia HARPO (su nombre al revés), construyó sus platós de televisión propios en Chicago y hasta terminó fundando su canal propio, con el que ha tenido menos éxito…

Sus negocios han llegado a facturar 165 millones de dólares al año, según Forbes. Unos ingresos anuales que transformaron a Oprah en una de las mujeres más ricas del mundo, llegando a ser la presentadora mejor pagada de la televisión. La historia perfecta del sueño americano.

La crisis de la demolición de sus míticos estudios

Pero el imperio de Oprah sufre en la actualidad una mutación. Sus míticos estudios ya no existen. Tras el fin de su programa de testimonios, no consiguió seguir produciendo formatos de la misma forma que en los años noventa. Claro, ya han pasado dos décadas de los noventa y los consumos televisivos han cambiado.

Así que vendió la icónica sede de su empresa. Los estudios HARPO fueron derribados y ahora se levanta en aquel lugar un complejo de oficinas, tiendas y restauración. El tiempo del programa con el que reinó Oprah, el show de testimonio, ya pasó. Pero no parte de la esencia de lo que hizo triunfar a sus programas: su implicación personal en cada una de sus entrevistas, involucrando al espectador en las vivencias y experiencias, buenas y malas, de su propia vida.

De hecho, hasta también trató sin pudor la emoción de ver cómo se derribaban los platós que construyó para triunfar más. Y qué vendió cuando ya no le rentaban. Y es que Oprah se hizo y rehizo a sí misma, sin temor de ser la protagonista con todas las consecuencias. Una clave de su éxito: ejemplificar cada caso, por dispar que fuera, con vivencias que sintió en primera persona. 

Y ahí sigue, comprometida con esa audiencia, que conquistó con su televisión en primera persona. Hasta ha producido películas, como Precius y ha estado a punto de llevarse un Oscar, pero ¿cuál será su próximo paso? ¿Cómo se rehará a sí misma ahora?. Algunos hablan de la política como su nuevo objetivo, arrasaría en votos y haría mítines sabiendo mirar de reojo a su espectador, sí, pero ella quiere seguir siendo de todos los norteamericanos. Y eso, tal vez, es incompatible con entrar en la contienda por la presidencia de USA.

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