ANÁLISIS

Por qué el estreno de 'Top Star' de Telecinco no ha podido con 'La Voz' de Antena 3

Jesús Vázquez es el presentador de este nuevo talent show con un jurado compuesto por Risto Mejide, Isabel Pantoja y Danna Paola.
Jesús Vázquez es el presentador de este nuevo talent show con un jurado compuesto por Risto Mejide, Isabel Pantoja y Danna Paola.
Mediaset

'Top Star: cuánto vale tu voz' es el nuevo talent show de Telecinco. Está producido por Fremantle, actual gran cantera de éxitos como 'Got Talent' o 'Mask Singer'. Sin embargo, en su primer programa el pasado viernes, no pudo con el estreno de 'La Voz Kids' en Antena 3, que brilló en audiencias con un 22,5 por ciento de share y 2.793.000 espectadores frente a un 11,2 por ciento de share y 1.523.000 seguidores. Ni siquiera ayudó demasiado que tuviera a su servicio la poderosa maquinaria promocional de Mediaset. La diferencia está en que 'La Voz' atesora una mecánica contundente, ¿se girarán o no los famosos coaches?, mientras que 'Top Star' no sabe explicar bien cómo funciona su propuesta de espectáculo. Por momentos, da la sensación que ni el propio jurado entiende la dinámica del juego. La propia Isabel Pantoja pensaba que podía seguir apostando cuando ya se había quedado fuera de la puja. 

¿Cómo funciona 'Top Star'? Cantantes actúan frente a Risto Mejide, Isabel Pantoja y Danna Paola. Cada uno de estos jueces disponen de 30.000 euros para gastar en cada grupo de artistas, que van saliendo a plató en tandas de tres. ¿Quién da más? La mejor apuesta apadrina al participante y pone precio a su talento vocal. Aunque la decisión final, que elige al ganador de la noche, recae en el público en el estudio, compuesto por personajes con voto y voz. Tienen tanta voz que hablan solos durante el espectáculo. Licencia dramática para dar más ritmo al programa, aderezando de comentarios las actuaciones. Estas apostillas de la audiencia sirven para describir e incidir rasgos de la personalidad de cada concursante en el escenario. Así el formato arma mejor su relato. 

El acierto del programa está en que para distinguirse de otros talents shows tira de algún que otro viejo conocido. Por ejemplo, el primer grupo que apareció en el estreno contó con Javián de OT1 o Brequette, que estuvo a punto de representar a España en Eurovisión en 2014, año que finalmente fue elegida Ruth Lorenzo. 

Pero lo extraño del formato es que, al final, los jueces van repartiendo dinero de manera un poco aleatoria y, si en el momento clave no disponen margen de saldo porque se lo han gastado antes a lo loco, el precio que ponen a la mejor voz puede que no vaya en relación con el veredicto. Es lo que sucedió a la propia Brequette que ganó el primer programa con una voz tasada en 16.000 euros cuando otros participantes, con peor actuación, fueron valorados con cifra económica bastante más suculenta. 

Como consecuencia, el público no comprende el incentivo que lleva a la puja. Tampoco se contagia de la sensación de acontecimiento especial, pues las actuaciones andan escasas de escenografía que favorezca la percepción de que cada número es un evento único. Visualmente 'Top Star' es plano. Incluso estéticamente feo. Al contrario, de 'La Voz' con una iluminación y escenografía favorecedora. El plató de 'Top Star' no es acogedor, son retales de pantallas y las proyecciones en esas paredes de led no incrementan la épica de cada propuesta musical. Falta show que proyecte la imagen de 'stars' de sus candidatos. Y no de 'sala de apuestas' poligonera. 

Y lo que es peor: a pesar de ser un formato nuevo, parece que lo hemos visto ya antes. Necesita romper más visualmente, necesita un punto más de glamour.  Porque los piques entre el jurado y el público están bien, pero sin el apoteosis del asombro real por la actuación en sí no se entiende la motivación de la intensidad del debate posterior entre Risto, Pantoja, Paola y una grada con un público con más divismo que los propios participantes.

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