Miércoles, 27.03.2019 - 02:17 h
Telediaria

Por qué María Teresa Campos es tan importante para la historia de la TV en España

María Teresa Campos se hace un 'Desayuno con Diamantes'
María Teresa Campos se hace un 'Desayuno con Diamantes' en Nueva York.

Con María Teresa Campos disfrazada de Audrey Hepburn en Desayuno de Diamantes arranca el nuevo especial del reality Las Campos en Telecinco. María Teresa en Nueva York, frente a la icónica tienda Tiffanys y caracterizada como un icono del cine. Muy loco pensarán algunos, incluso los más puristas creerán que la comunicadora está tirando por tierra su reputada trayectoria profesional. Pero se equivocan.

En realidad, María Teresa Campos ya se disfrazaba en televisión cuando los periodistas jamás se disfrazaban en televisión. Porque la malagueña, curtida en radio -llegó a dirigir los informativos de Radiocadena Española y subdirigir Hor por hoy de Iñaki Gabilondo- aterrizó a sus cuarenta años en TVE con una sagaz capacidad para entender el vuelco que necesitaban los formatos televisivos del magacín en España.

María Teresa Campos cogió el testigo de Jesús Hermida y dio el empujón demandando inconscientemente por el público para terrenalizar unos programas que seguían fórmulas encorsetadas y hasta engoladas. Mucha parafernalia y poco juego cómplice con el espectador.

La Campos dio ese impulso que necesitaba la TV en España. Y lo hizo en el momento exacto. Sus programas estaban vivos, eran hábiles a la hora de probar secciones y contenidos nuevos. Si no funcionaba el invento, lo quitaba. Pero, aunque fracasara, no cesaba de arriesgar y pelear.

Y, por su afán peleón, la Campos fue la primera en introducir el análisis de la actualidad política en un magacín cuando aún los magacín se consideraban como un contenido superficial que iba directo a un público matinal catalogado con un cliché retrógrado y machista. 

Su mesa de debate llegó a ser lo más visto de sus programas, especialmente en la etapa de Día a día en Telecinco. Ahora beben todas las cadenas de la fórmula que ella introdujo cuando pocos creían en este contenido más informativo dentro del espacio de matiné.

Sin pinganillo, sin red, la Campos dirigía sus propios programas frente a la cámara. Que un invitado estaba siendo menos interesante de lo que esperaba, rápidamente daba un vuelco al guion del formato. Que pasaba algo que le descolocaba, rápidamente miraba a cámara y lo compartía con su audiencia con una cercanía sin paliativos. Mojándose, de tú a tú, con el espectador, retratándose si hacía falta y compartiendo hasta cuando se sentía mal. A veces, fustigándose incluso más de la cuenta.

También María Teresa Campos fue la primera que, con la llegada de Gran Hermano, supo ver la importancia de incorporar 'el corrillo' de la tele-realidad a sus programas. Hablar no sólo de la política, el corazón y la actualidad, también diseccionar lo que estaba pasando en la propia televisión. La tele, más protagonista que nunca.

Al final, todos, aunque no lo sepan o no lo quieran saber, siguen la estela de María Teresa Campos. Incluido El programa de Ana Rosa Quintana, que una década después sigue manteniendo la estructura heredada de lo que inventó la Campos. El matinal de Telecinco no ha cambiado apenas nada, a pesar de que la televisión ha cambiado mucho en todo este tiempo.

Los magacines de María Teresa Campos eran más complejos y, a la vez, más honestos que los formatos matinales de la actualidad. Apostaba por una mayor dosis de creatividad, huía del morbo más fácil y, en sus distintas secciones, dibujaba una personalidad propia diferenciada que otorgaba más diversidad al show -favoreciendo que el programa no se hiciera monótono-.

Además, sus colaboradores contaban con el tiempo suficiente para perfilar un personaje empático (para bien o para mal) con el público. Sin olvidar la importancia de que la audiencia se sintiera partícipe del contenido ("vaya terminando amiga") y hasta se introducían gags cómicos y autocríticos. De hecho, existía cierta crítica a la propia María Teresa dentro de su propio magacín a través del humor.  Sus espectadores se reían de lo que (muchos) pensaban como haters antes de popularizarse la palabra hater. Elementos que servían para dar más identidad a un programa que no creaba indiferencia: estaba vivo. Por todo esto, la Campos es tan importante para la historia de la TV en España, pues alcanzó unos complejos magacines tan populares como brillantes.

Ahora María Teresa vuelve a la TV con su reality, que es un programa 'salvación' de Telecinco. La cadena lo recupera, como un acontecimiento mediático, cuando necesita aupar el interés de su parrilla con un golpe de efecto. En este particular docushow sus hijas siguen su estela, cada una a su manera: Terelu haciendo de Terelu, Carmen Borrego evidenciando su instinto televisivo curtido en horas y horas como directora de programas. Pero las dos detrás de la vigorosa sombra de su madre que, aunque esté viajando por el mundo, no olvida que está delante de la cámara. Y lo juega. Como lo hizo siempre.

"Cómo han pasado los años que ahí seguimos dia a día como la primera vez". cantó junto a Paco Valladares, y su fiel equipo, María Teresa Campos cuando se marchó de TVE. Ese mismo tema, de Rocío Dúrcal, lo volvió a cantar reinventando su letra al estrenarse en Telecinco y, ahora, que vuelve su reality, esta misma canción también se podría volver a aplicar dos décadas después. Porque María Teresa Campos sigue dejándose llevar con la tele "como la primera vez".

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