Jueves, 21.03.2019 - 11:44 h
Telediaria

Tres términos vacíos que definen cuando un programa es un fracaso

Hay términos que se han instalado por inercia en televisión. Tuvieron su sentido en el pasado, pero en la actualidad ya no aportan nada. Son palabros vacíos e intercambiables que su uso suele ir unido más a la mediocridad que a la creatividad. Porque hay palabras que no favorecen la personalidad que hace inolvidable un formato televisivo, al revés: van en detrimento de la autenticidad del programa.

1. Colaborador

Es el término comodín. Se utiliza en cualquier magacín para aquellos miembros del espacio que no son presentadores del programa. Error, pues es mejor focalizar la presentación de cada integrante del equipo con su profesión y especialidad o aquello que le diferencia del resto.

No juega a favor del interés en el programa otorgar a todo un monótona y anodina etiqueta que no potencia la personalidad de cada integrante. En este sentido, 'La Resistencia' de Broncano, desde su primer día, supo huir de presentar a los integrantes del equipo como "colaboradores" e ir introduciendo su cometido en el show como personajes.

Así el programa crece en entidad, no es un batiburrillo de 'colaboradores' que, al llamarse de este manera, parecen intercambiables. De hecho, los programas que predican esta denominación suelen ser intercambiables en sí mismos y, por tanto, no trascienden como deberían.

la cococopresentadora

Belén Esteban: creatividad inconsciente 

El universo de 'Salvame' supo dar la vuelta al manido término de 'colaboradores', que utilizan y abusan en su tele-realidad de las tripas del corazón pero que saben graduar para que sus personajes no sea intercambiables. Empezando por el instinto de fábrica de Belén Esteban que, en los orígenes del programa, jugaba a que ella no era colaboradora, era la copresentadora. Así se creó un cargo propio que le distinguía del resto a ojos del público. Y encima con cierta guasa.

2. Gala

Otro término que ha acabado por utilizarse para todo, 'gala'. Pero no, una gala es un espectáculo de variedades. En cambio, en la televisión actual sirve para llamar a cualquier programa de prime time. Así, la emisión de 'Gran Hermano' en los jueves por la noche es una 'gala' cuando no atesora ninguna dinámica de engalanada fiesta de varietés.

Una cosa es una gala con algún cometido de fiesta de pompa y música y otra es un reality con su nominación y expulsión. Ni mejor ni peor. Son géneros distintos. De hecho, es mejor diferenciarlo para potenciar los caracteres y virtudes de cada género. En el lenguaje utilizado, puede crecer o decrecer el atractivo de un programa. Hay que enriquecerlo con denominaciones propias, no con términos que son permutables.

3. Nuevas tecnologías

Nuevas tecnologías es el as en la manga que se utiliza cuando no se sabe qué contenidos incorporar a un programa sin una premisa bien estructurada. Así que se lanza el comodín de "hablaremos de nuevas tecnologías", lo que ya por sí mismo suena desfasado. Es una designación completamente hueca. Y lo hueco cae por su propio peso en ese instante en el que llega la hora de la emisión. Es lo que ha sufrido 'Lo Siguiente': era un programa hueco. El access de La 1 ya ha sido cancelado. Estos días, se emiten los últimos programas que fueron grabados.

El espectador quiere programas que tengan claro lo que son y lo que contienen. Los lenguajes que se utilizan en el desarrollo de cada espacio son valiosos en el cometido de enriquecer el producto. Si se proyecta un programa nuevo en vez de apostar por 'colaboradores', mejor dotar de un valor añadido a los integrantes del equipo lejos de eufemismos suplantables que, en la mayor parte de los casos, sólo evidencian que el concepto de ese formato no está bien definido. Es vacío. Es un revoltijo.

En el lenguaje bien desarrollado y en el contenido sin ambigüedad ahuecada también se dibuja si un programa será recordable o lo olvidaremos para siempre.

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