Domingo, 21.04.2019 - 08:48 h
Telediaria

Willy Fog y la importancia de la iconografía musical

Hubo una época que Televisión Española daba luz verde a sus propias coproducciones animadas. Así sucedió con la adaptación de La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne que fue reconvertida, por obra y gracia de la productora BRB Internacional, en una inolvidable serie de dibujos animados que marcó a varias generaciones.

Hace 35 años, la primera cadena de TVE emitía los domingos a las 15.30h esta historia que narraba la aventura de Phileas Fogg a través de una pandilla de animales humanizados.

Tras D’Artacán y los tres mosqueperros se intentaba reproducir el éxito con el caballero inglés Fog, la princesa india Romy, el mayordomo francés Rigodón, el hamster gaditano Tico (con su fascinante reloj solar)…Protagonistas luchando contra el tiempo e intentando sobrevivir a su propia hazaña. Unas peripecias que descubrían al diminuto espectador lugares emblemáticos del planeta, pero aportando una inteligente iconografía para que la serie se convirtiera en un fenómeno que calara de forma transversal. No sólo en el evidente público infantil, sino también entreteniendo al espectador adulto.

En una época en la que todos los dibujos animados caían en el tópico de sintonía cantada por voces de pito que imitaban a niños, en esta ficción se apostó por Mocedades para envolver el producto y poner rotunda voz a la banda sonora compuesta por Guido y Maurizio de Angelis. Resultado: unas canciones que aún seguimos tarareando tres décadas después:

También en los títulos de crédito, que sonaban al ritmo de Sílbame. Y ya voy. Toneladas de merchandaising de esta particular vuelta al mundo en 80 días se pusieron a la venta. Desde discos, pasando por muñecos y, por supuesto, sin olvidar el obligado álbum de cromos ochentero.

Nueve años después, en 1993, BRB intentó reproducir el furor por Willy Fog con una segunda versión basada en Viaje al centro de la Tierra y 20.000 leguas de viaje submarino. Pero, esta vez, no se logró reproducir el magnetismo de Julio Verne al intentar mezclar de forma forzada dos de sus obras. Los detalles de animación y guion, realizados por otro equipo, flojearon en una etapa que, por cierto, se contó con los mismos dobladores de Los Simpson. La voz de Willy Fog seguía encarnada por el veterano actor de doblaje Claudio Rodríguez, que también ha dado vida a otros personaje están en la memoria de todos como Dumbledore de la saga Harry Potter.

Vista hoy, Willy Fog retrata la sociedad de su momento. De hecho, la serie hay que entenderla en el contexto de su momento. Un tiempo en el que Televisión Española no se quedaba sólo en la compra de series extranjeras y coproducía adaptaciones infantiles de grandes clásicos de Verne con ingenio, sabiendo que quizá los dibujos animados no eran perfectos. Pero daba igual, pues cobraban una emocionante vida gracias a la fuerza de la interpretación local de un buen elenco de actores de doblaje. Tampoco la serie olvidó  la importancia de la iconografía musical en televisión. De ahí que incorporara esa hábil sintonía, de apertura y cierre, con el valor añadido suficiente para ayudar al proyecto a calar hasta convertirse en tarareablemente inolvidable.

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