Sábado, 21.09.2019 - 20:10 h
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El plan de Pedro Sánchez: primero, tranquilidad; luego, impuestos

Semanas antes de ser nombrado presidente y sin ni siquiera sospecharlo él mismo, Pedro Sánchez subió a la web del PSOE su “alternativa” a los Presupuestos Generales del Estado. Lo llamó “Hagamos un país mejor”, y en este documento detalló en qué gastaría de verdad el dinero del Estado si estuviera en el poder.

Gastaría más en educación, ayudas a parados, investigación, ingreso mínimo vital, igualdad, sanidad, vivienda, dependencia, cooperación y algunas cosas más. Todo ello suponía un gasto extra de 8.000 millones de euros.

¿De dónde obtenerlos? El PSOE planteaba subir el IRPF, el Impuesto de Sociedades, los impuestos al ahorro, impuestos a los carburantes, y aumentar la lucha contra el fraude… Pero para llegar a ser investido presidente, necesitaba apoyar los Presupuestos del PP y olvidarse momentáneamente de su plan de subir impuestos para pagar nuevos gastos.

De hecho, los nombramientos de su gabinete parecen obedecer al lema ‘no enfadar a nadie’. El presidente de Gobierno está decidido a cumplir con Bruselas y reducir el déficit al 2,3% este año, y ha nombrado como ministra de Economía a una persona respetada en Bruselas. Por ahora.

Los presupuestos de 2018 son de continuidad: siete meses. Pero dentro de pocas semanas, Sánchez debe empezar a negociar los de 2019, unos presupuestos donde se puede hacer realidad el plan de “Hagamos un país mejor”. De hecho, los socialistas ya han confesado que esos presupuestos de 2019 serán más ‘sociales’.

Mantener el ritmo de crecimiento económico en 2019 subiendo tal cantidad de impuestos es un riesgo notable. Ahora estamos creciendo casi al 3%. Una velocidad que ha permitido crear medio millón de puestos de trabajo al año. En mayo se crearon más empleos que en todos los mayos que se recuerdan. Hasta el FMI mejoraba sus previsiones para España, diciendo que era el país desarrollado que más iba a crecer en 2018, solo superado por EEUU. El listón estaba muy alto.

Ese panorama puede cambiar en 2019. Si Sánchez sube los impuestos, detraerá fondos de las empresas y de los ahorradores para destinarlo a sus gastos. ¿Hasta dónde se puede subir impuestos? Un norteamericano creó hace tiempo una teoría según la cual hay un nivel de impuestos en que la curva del crecimiento se revierte. Es la curva de Laffer.

Ya veremos si ese nivel de impuestos que viene es ‘sostenible’. Pero hay que partir de la idea de que la mejor política para luchar contra el desempleo es dar empleo. La mejor forma de recaudar impuestos es aumentando el número de cotizantes y de empresas. Con esto quiero decir que, si se cumplen las predicciones de algunos analistas, el gasto social que viene va a convertirse en más gasto social cuando los empresarios no contraten más trabajadores sino que los despidan, y el Estado tenga que gastar más dinero en parados.

Además, en el momento en que suban los precios del petróleo a niveles imprevistos, que suban los tipos de interés, que haya un acontecimiento impredecible a escala mundial (un cisne negro), y que aumenten los gastos del Estado sin suficientes ingresos, a Pedro Sánchez le va a pasar lo mismo que a Zapatero: que tendrá que anunciar un plan de recortes para no hundir la economía. Entonces sus socios le quitarán su apoyo. Y volveremos al punto de partida.

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