Martes, 11.12.2018 - 06:22 h
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Fariña vuelve a las librerías: seis revelaciones del libro de moda

Poco antes de que fuera prohibido, me descargué de Amazon el libro ‘Fariña’, del periodista Nacho Carretero. Lo tuve en cuarentena hasta que lo leí hace una semana. El nombre viene porque en gallego, fariña es harina, que es como los capos de la droga llamaban a la cocaína.

El libro cuenta la historia de las familias y los clanes gallegos que empezaron con el contrabando de cigarrillos en los años sesenta, y acabaron metidos en el tráfico de drogas. Galicia se llegó a convertir en el puerto de entrada de drogas más importante de Europa.

El libro fue prohibido debido a una denuncia de un ex alcalde del PP (implicado en algo muy turbio) que acusaba al autor de mentir. Pero hace poco se levantó la prohibición. El libro está magníficamente escrito, el autor ha recabado infinidad de testimonios y está lleno de datos sorprendentes.

Voy a hacer un resumen de las cosas que más me llamaron la atención del libro.

1. Todo el mundo lo sabía. Políticos, ciudadanos, periodistas, policías y guardia civiles sabían desde el principio quién traficaba con todas esas sustancias. Al principio, como era tabaco, se hacía la vista gorda. Y eso fue lo que permitió que se asentaran esas redes, a las cuales fue muy difícil combatir cuando ya empezaron a mover más dinero con cocaína, hachís o heroína.

2. Las madres se organizaron para denunciarles. Un puñado de madres viguesas crearon la asociación Érguete (levántate). Habían perdido a sus hijos por culpa de la droga. Fue la presión de ellas a los políticos la que, según el autor del libro, hizo que arrancara la lucha policial y judicial contra los capos de la droga.

3. Los capos financiaron a los partidos. Un juez confiesa en el libro que los capos de la droga financiaron “a todos los partidos políticos”. Probablemente, más al Partido Popular, cuyos alcaldes y concejales incluso iban a las fiestas de los clanes de la droga. El alcalde de O Grove, Alfredo Bea Gondar (del PP), estuvo relacionado, según el autor, con la entrada de 2.000 kilos de cocaína. Este político denunció al autor del libro, razón por la cual fue secuestrado. Pero el secuestro del libro se levantó hace semanas, y la juez ha obligado al ex alcalde a pagar las costas del juicio.

4. Una justicia bastante torpe. Muchos de los narcotraficantes no fueron aprehendidos porque o no había pruebas o los jueces (como Garzón) instruían mal los casos. De todos modos, los que estuvieron en prisión, al salir volvían a delinquir. El gran juicio que tuvo lugar en Madrid acabó con la absolución de los principales capos, como Oubiña o Charlín.

5. Los malos tenían mejores barcos. La Policía y la Guardia Civil no contaban con los mismos medios que los narcos. Las lanchas planeadoras eran cada vez más potentes, de modo que casi siempre se escapaban. La lancha más conocida, una que lograba 126 kilómetros por hora y tenía siete motores, fue por fin incautada y ahora es usada por nuestras Fuerzas Armadas para defendernos de los piratas en Somalia.

6. La tolerancia chavista fue clave. Una de las razones del aumento de entrada de cocaína en España a principios de este siglo fue el apoyo de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, al narcotráfico colombiano, gran parte del cual financiaba a la guerrilla colombiana. “Los narcos cruzaban la frontera [de Venezuela con Colombia] con facilidad y zarpaban sin problemas de las costas venezolanas rumbo a Galicia”, dice Carretero. “El chavismo fue una bendición para el narcotráfico gallego”.

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