Sábado, 16.12.2017 - 08:08 h

Puigdemont y la independencia con truco de magia: aparece y desaparece de la chistera

Un día antes de esta extraña declaración de independencia, aposté con unos amigos lo siguiente: ¿Puigdemont se atreverá, sí o no?

La mayoría dijo que no. Yo y alguno más apostamos que sí, pero yo añadí que habría truco. ¿Qué truco? La verdad es que no lo sabía. Solo me atreví a decir que habría truco, que es como decir una declaración de independencia con conejo en la chistera.

Minutos antes de la declaración, algunos comentaristas de radio especulaban con la posibilidad de que no fuera una declaración “de independencia", sino "sobre la independencia". Es decir, que sería un truco semántico. 

A mí me sonaba raro porque eso suponía hacer muchos quiebros retóricos, y Puigdemont haría el ridículo con las preposiciones. Ya puestos, ¿por qué no una declaración "ante” la independencia? ¿Por qué no "desde” la independencia?

Al final, Puigdemont despejó las dudas. Asumió el supuesto mandato que le dio el referéndum (ilegal y defectuoso), para decir que declaraba la independencia, pero que inmediatamente pedía al Parlament de Cataluña que la suspendiera semanas, para dialogar con el Estado español.

O sea, por primera vez en la historia se hace una declaración de independencia con suspensión inmediata. Es decir, con truco de magia potagia: el conejo aparece y desaparece en la chistera. Si nos fijamos en el análisis semántico, sería una declaración de independencia pero no unilateral (que era la palabra desafiante), sino con pre-oferta de diálogo.

Con ello, Puigdemont nada entre dos aguas: menciona la palabra independencia (ajá, pensabais que no lo iba a hacer, insensatos), pero paraliza la sangría de empresas y capitales, al suspenderla para buscar el diálogo.

No había que acudir a la web de la Moncloa para conocer la respuesta del Gobierno: es una declaración implícita de independencia. Es inadmisible. Y además, el referéndum fue fraudulento, por lo cual no reconocemos nada de nada. Punto.

Puigdemont ha intentado coser fino su discurso. Ante la prensa y la opinión pública europea, parecía dar la sensación de sensatez porque proclama una independencia con diálogo. Insólito. Pero como decía Inés Arrimadas, es una declaración de independencia pura y dura, y eso abriría la caja de Pandora de muchas regiones de Europa a las que les encantaría coquetear con la separación.

La conclusión es que estamos como antes del 1-O. Un gobierno catalán que desafía al Estado. La novedad es que después de ese pseudo referéndum, las empresas catalanas se retrataron sin rubor y empezaron a salir. Es seguro que esa ha sido la causa por la cual muchos diputados catalanes independentistas han buscado ese conejo en la chistera, para dar la impresión de que no son tan radicales.

Pero no nos engañemos. La novedad, aparte de la huida de empresas, es que ahora hay una declaración de independencia. Extraña, pero cierta: declaración de independencia. Y eso es un desafío al Estado.

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