Miércoles, 17.07.2019 - 15:10 h
Enviado espacial

Puigdemont, 'president' por aburrimiento

Puigdemont sigue siendo el candidato de JxCat
Carles Puigdemont sigue siendo el candidato de JxCat. / EFE

Carles Puigdemont hace un tiempo que anda mirando muy fijamente España, como un Uri Geller de Amer. Está muy concentrado últimamente en intentar doblar solo con la mente la cucharilla del Estado de Derecho. Las masas acríticas del independentismo se han exacerbado con la creencia en su líder y, cada vez que el expresident se aparece desde los dominios inalcanzables del Facetime, sacan los cubiertos y comienzan a moverlos entre las yemas frente a la pantalla con la esperanza de ver el metal fundirse. Esto lo hacía en televisión José María Íñigo, que aparecerá en unos minutos en el prime time del cielo, y había gente en España que juraba que había doblado espadas. Hay familias de la burguesía catalana que durante todo este procés se han cargado ya media cubertería de plata del abuelo y al Constitucional no hay quien lo doble.

A Puigdemont no le funciona el truco porque mira de lejos. Oriol tuvo el problema contrario porque miró demasiado de cerca y ahora que llega el mayo florido a Estremera y que las cunetas de Castilla se llenan de cardos enhiestos y revolucionariamente hirientes, a Junqueras le han concedido un permiso por bueno. La cabeza visible de ERC reclama un president efectivo, que es algo que Puigdemont no podrá ser nunca, porque vuela impulsado por la fuerza de la insensatez. El problema del independentismo es que vive enzarzado en una lucha entre hermanos. Algunos de ellos han llegado a dudar de si en esta guerra odian más al de enfrente o al de al lado.

Algunos personajes de esta ‘pluriespaña’ tienen un aire de aquellos inventores que pergeñaban pájaros a pedales con alas de bambú y saltaban desde los tejados pensando que si tomaban suficiente velocidad, terminarían por planear. Nunca ocurría. Es tal el nivel de ditirambo que han conseguido que miremos a tipos como Aitor Esteban como si miráramos a Séneca. La fábrica de científicos locos sigue trayendo gente al mundo. Desde que Arrimadas ganó las elecciones, el PdCat no ha hecho otra cosa que arrojar candidatos desde lo alto subidos en cacharros a cada cual más imposible, a ver si vuelan, y no. La fuerza de la gravedad actúa con una insistencia que desespera.

Después del dictamen positivo del Consejo de Estado de ayer, es muy probable que en breve el Constitucional admita el recurso del Gobierno contra la nueva norma que plantea el Parlament para que se pueda investir a un candidato sin estar presente. Puigdemont ha puesto contra las cuerdas al presidente del Parlamento Roger Torrent, en el que España quiso ver el 'seny' renacido de un yerno perfecto. Ahora tiene que caminar por el filo entre la razón y la locura y ha optado por investir a Puigdemont desde donde sea. Hacerse president desde Alemania es como pretender casarse por el Tinder. KRLS sigue adelante en su 'procés' hacia la locura y sigue mirando la cucharilla. Cree que terminará doblándose y que un día lo harán investirán por aburrimiento. No cuenta con que nos aburramos todos los demás.

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