Miércoles, 26.09.2018 - 09:24 h
Alcaldesa de Logroño

Guerra al plástico: un propósito compartido

Ir a la compra y que te cobren las bolsas de plástico, paso previo a la prohibición total de uso en 2021. Celebrar la Madrid Fashion Week y que Juanjo Oliva presente su primera colección confeccionada con telas fabricadas a partir de materiales reciclados, principalmente de botellas de plástico (PET). Son señales de los últimos días que muestran que algo en nuestra sociedad está cambiando.

Un propósito compartido. Comenzamos a ser conscientes de que el uso abusivo del plástico está provocando un grave problema medioambiental del que todos somos responsables -analicemos nuestro día a día-, y que todos debemos afrontar, cada uno en la medida de nuestras posibilidades.

¿Qué camino nos espera si no ponemos remedio? La producción de plástico se ha incrementado de forma espectacular en las últimas décadas. Así, la previsión es que en 2020 se superen los 500 millones de toneladas anuales, un 900% más que en 1980.

Y si pensamos en nuestros mares, los mismos en los que queremos disfrutar de nuestras merecidas vacaciones. Entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico desechado termina en el mar como basura. Sí, los plásticos suponen el 85% de la basura marina. En el Mediterráneo, considerado por algunos expertos como el mar más contaminado del mundo, existen 1.455 toneladas de plástico y 250.000 millones de microplásticos invisibles.

Hagámonos una pregunta: ¿Para qué y por qué tanto plástico en nuestras vidas cotidianas? ¿No podemos reemplazarlo? Hasta hace poco, la creencia habitual era que el plástico resultaba más barato y su composición flexible, ligera y duradera lo convertía en un material muy útil. La cultura de "usar y tirar" lo ha transformado en un producto con una vida útil muy corta. Pero, ¿se ha planteado cuántos cientos de años necesita ese vaso para descomponerse?

Hay algo que no aceptamos ya. Hemos cambiado y no comprendemos el uso abusivo del plástico y su 'no reutilización'. Nos preocupan los mares y la salud. El reto: ¿Podremos reducir su consumo tanto como nos exige el medio ambiente? Sí, ya lo hemos hecho otras veces con otros productos. Es posible reducir el consumo y hacerlo de forma responsable. Es posible reutilizar y reciclar más y es posible colaborar para afrontar un proceso de transformación que no será fácil ni para las empresas ni para los usuarios.

Ya en 2015 la Comisión Europea adoptó una serie de propuestas legislativas incluidas en el llamado "Paquete de Economía Circular". Este es el camino, la innovación puesta al servicio de la mejora de los materiales para conseguir un mundo que avance, que no se detenga, y que, al mismo tiempo, sea respetuoso con el medio ambiente, sea sostenible.

En esta misma línea, la UE puso en marcha en enero de este mismo año la primera estrategia europea sobre plásticos, que se define precisamente como parte de la transición hacia una economía más circular. El objetivo es proteger de la contaminación el medio ambiente a través de la innovación, por lo tanto, una actuación positiva.

Además, y para iniciar este camino de "guerra al plástico", la Comisión Europea ha propuesto nuevas normas para los diez productos de plástico de un solo uso que se utilizan con más frecuencia en las playas y en el mar. Estos diez productos que serán sustituidos por otros suponen el 70% de los residuos que se encuentran en los océanos. Otra de las propuestas es prohibir la comercialización de productos de plástico de un solo uso si existen alternativas igualmente económicas.

Y, por supuesto, un ámbito en el que podemos actuar todos es la reutilización y el reciclaje. Reciclar no es suficiente para afrontar el problema, pero sí lo minimiza mientras se adoptan alternativa más limpias y con más futuro.

¿Seremos capaces de solucionar el problema? Según las previsiones europeas, gracias a las normas previstas por la Comisión, se evitará la emisión de 3,4 millones de toneladas de CO2, se reducirán los ocho millones de toneladas de plástico que de media acaban cada año en el mar, supondrá un ahorro para los consumidores de 6.500 millones de euros y un ahorro a todos de 22.000 millones de euros que se tienen que emplear en daños medioambientales.

Seremos capaces de solucionarlo si colaboramos cada uno en nuestro día a día. Si la conciencia medioambiental que hace años que forma parte de nuestras vidas va un paso más allá y alcanza a ver un problema serio que afecta fundamentalmente al mar pero que ya nos toca a todos. Tal como dicho la Comisión Europea recientemente: ¡Los plásticos son fantásticos, pero tenemos que usarlos de manera responsable!

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