Miércoles, 23.10.2019 - 03:16 h
Patrono de la Fundación Renovables

Autoconsumo eléctrico: ¿artesanía o mass-market?

Con el Real Decreto-Ley 15/2018 y con el Real Decreto 244/2019 se introdujeron novedades regulatorias que acabaron con la situación de anomalía mundial en materia de autoconsumo en España, pasando de una regulación desincentivadora a otra que al menos deja espacio para que esta actividad pueda desarrollarse libremente. Sin duda, ambas normas han tenido un efecto muy positivo y han incrementado la construcción de instalaciones de autoconsumo de forma clara estos últimos meses.

La normativa, tal como ha quedado, ya contiene todo lo necesario para que el autoconsumo pueda despegar sin trabas a nivel industrial y PYME, donde el volumen de la instalación ya justifica un cierto coste y tiempo de tramitación, que por otra parte no varía sustancialmente por el tamaño de la instalación. No obstante, a nivel doméstico si se desea que el autoconsumo pase de ser un raro objeto que cuatro activistas del medioambiente ponen en sus tejados a un electrodoméstico más que se compra en el IKEA o en el Media Markt, aún existen algunos obstáculos legislativos que convendría cambiar.

Y es que al margen de impuestos al sol y de multas multimillonarias por autoconsumir sin licencia, que captan la atención mediática y la ira ciudadana, hay otra serie de elementos menos “comerciales” pero que también tienen un impacto en el día a día muy importante. En el momento actual, en que la normativa no impone el pago de cargos ni peajes por autoconsumir y en que se han rebajado algunas de las barreras al autoconsumo, se hace necesario que la regulación de un paso más allá, para que el autoconsumo doméstico pase de ser una actividad “artesanal” a otra mucho más masiva.

Un claro obstáculo para popularizar el autoconsumo es la forma en que se realizan las gestiones con las distribuidoras. Si bien algunos de los trámites ya han sido suprimidos, los que aún hay que realizar (contrato técnico para excedentes, acuerdo de reparto del autoconsumo compartido, contrato de compensación simplificada…), se hacen de forma muy manual, muchas veces mediante un mail a la distribuidora. Algunas, como Endesa Distribución, sí que cuentan con una cuenta de correo a la que responden con agilidad y teléfono de atención para autoconsumo, pero otras, como Iberdrola Distribución, no disponen de teléfono y remiten a una dirección de mail que está prácticamente inactiva.

Este proceso de intercambio de información autoconsumidor-distribuidora, instalador-distribuidora o comercializadora-distribuidora debería armonizarse y protocolizarse de forma que fuera mucho más ágil y automatizable. Un gran ejemplo de normalización de procesos es el intercambio de ficheros entre comercializadoras y distribuidoras (los conocidos en el sector como “XMLs”), que hace que toda comunicación entre distribuidoras y comercializadoras se haga con un formato y unas plantillas establecidas. Gracias a esto, todo el proceso de cambio de comercializadora se puede automatizar en gran medida, lo que permite que cambiar de comercializadora sea más rápido, ágil y barato (en términos de costes para la empresa, ya que para el cliente siempre es gratis), y permita que emerjan más competidores con unos costes fijos bajos y muy apalancados en la tecnología. De hecho, justamente la CNMC ha lanzado ahora una consulta para modificar el sistema de intercambio de ficheros, que gracias al éxito que ha tenido, ahora quiere extender a otro tipo de procesos y gestiones entre comercializadora y distribuidora, tanto de gas como de electricidad.

Pues bien, habría que plantearse, ya sea mediante XML o mediante cualquier otro tipo de archivos, contar con una plataforma centralizada y armonizada de intercambio de información para autoconsumo, para así preparar la regulación para la nueva realidad. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, en el caso del autoconsumo compartido, será frecuente que haya cambios de coeficientes de reparto, no sólo cuando se establezca el reparto dinámico, sino también por cambios de residencia, y otras modificaciones que van surgiendo en el día a día. Ese tipo de modificaciones tienen que poder hacerse con un click de forma sencilla (con verificación del consentimiento de un tercero acreditador si es necesario), y no mediante acuerdos firmados a la vieja usanza que luego la distribuidora tramita a mano y que exigen varios días y cruces de información para que puedan ser efectivos.

Lo mismo cabe señalar respecto del requisito de otorgar un poder notarial para que un autoconsumidor no acogido a compensación simplificada (todos aquellos con excedentes superiores al consumo que deseen aprovechar toda la energía de la instalación). Resulta totalmente desproporcionado que para un potencial ingreso de 20-30 EUR/año, un consumidor tenga que gastarse 80-100 EUR en otorgar un poder notarial a su agente de mercado para que le pueda vender la energía excedentaria al mercado. Y si en algún momento quiere cambiar de agente, otros 80-100 EUR. Sería más proporcional establecer un mecanismo de apoderamiento mediante autorización, con validación online de terceros (Lleida.net, Signaturit…), que permitiera el cambio ágil de agente de mercado por un coste inferior a 1 EUR y con un nivel de seguridad adecuado para este tipo de apoderamientos que no implican grandes cuantías económicas. Se podría, por ejemplo, adoptar este sistema para instalaciones de menos de 100 kW.

Y un tercer ámbito donde se precisa una mejora normativa para agilizar la tramitación de instalaciones es el relacionado con la licencia de obras municipal, ya que cada municipio adopta un criterio diferente sobre el proceso a seguir (comunicación previa, obra menor, obra mayor…) y solicita unos requerimientos diferentes (gestión de residuos, ocupación de vía pública…) que hacen muy difícil la escalabilidad de este tipo de procesos (y, por tanto, agilizar y optimizar el servicio). La autonomía municipal impide que a nivel estatal el Gobierno pueda forzar una armonización del sistema de licencias, pero existen mecanismos soft para ir guiando a los ayuntamientos hacia un sistema lo más armonizado posible de autorizaciones de autoconsumo.

En definitiva, se trata de normalizar los paneles solares como un elemento más de los hogares. La intervención del legislador debe centrarse en asegurar la seguridad de la instalación, desde el punto de vista eléctrico, igual que sucede con una lavadora, una televisión o una instalación solar térmica. Conectar una placa solar y conectar una televisión no debería de ser muy diferente a efectos de autorización. Pero para eso, la regulación española tiene aún que dar algunos pasos más.

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