Miércoles, 20.06.2018 - 02:19 h
Libertad sin cargas

¿Y si no pueden con su megahipoteca? Un plan B para Iglesias y Montero

Corría el mes de diciembre de 2015 y Pablo Iglesias definía al expresidente de Uruguay José Mujica como “una enorme lección de coherencia”. Las comparaciones entre ambos han arreciado en estos días a resultas del flamante chalé adquirido por el líder de Podemos y la portavoz de la formación, Irene Montero, a la sazón su pareja. No obstante, merece la pena detenerse en cómo explica el político sudamericano su decisión de seguir viviendo en un humilde rancho. Según explicó a Jordi Évole en Salvados, “la culpa la tienen los otros presidentes, no yo. Lo raro es como viven ellos. La mayor parte de la gente que compone las naciones no vive como viven los presidentes. Los presidentes entran a vivir como vive la minoría del país. Y la república vino para suscribir un concepto: nadie es más que nadie”.

Y zanjaba: “Se supone que la democracia intenta ser el gobierno de la mayoría. Y yo estoy viviendo como vive la mayoría en mi país. Hay una minoría que vive más ostentosamente. Y a los presidentes los tratan de meter en un sistema parecido al de la minoría poderosa. Y es bueno vivir como se piensa. De lo contrario, pensarás como vives”. En efecto, la compra del tándem Iglesias-Montero, que se presta a demagogia ilimitada, sí permite certificar el alejamiento de los políticos de Podemos de la realidad de la mayoría de españoles. Sin ir más lejos y según datos de la Asociación Hipotecaria Española a cierre del pasado año, el importe medio de un crédito en España no llega a 120.000 euros. El préstamo que afrontan los líderes de la formación morada se dispara hasta los 540.000.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y la portavoz parlamentaria, Irene Montero, durante su comparecencia hoy en rueda de prensa, en la que han anunciado que someterán sus cargos a la decisión de los inscritos de Podemos, tras la polémica sus
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y la portavoz parlamentaria, Irene Montero, durante su comparecencia en rueda de prensa. EFE/Victor Lerena

Como ya desglosó esta semana La Información, hay muchos más guarismos que inciden en ese distanciamiento. Por ejemplo, la hipoteca media de un español alcanzó un máximo de 952,2 euros a finales de 2008, con la burbuja inmobiliaria en pleno estallido y la crisis financiera ya presente. Hoy apenas supera los 500. Iglesias y Montero, según han confesado, pagarán 1.600 euros. ¿Se compadece bien esa apuesta económica con la prudencia y el buen juicio que se supone a políticos que han denunciado hasta la saciedad –y con razón- el error de una economía que se empeñó en vivir por encima de sus posibilidades? En 30 años de hipoteca pueden pasar muchas cosas, incluida la pérdida del empleo, como muchos españoles que asumieron aquellas desaforadas deudas descubrieron, a su pesar, cuando vinieron mal dadas. Se trataba de no repetir esos errores. Y sobre todo, por parte de quienes tienen alguna responsabilidad pública, de no alentarlos con el ejemplo.

Un dato refuerza el calado de esa decisión económica. Y es que solo el 1,9% del total de hipotecas concedidas en España lo fueron por una cuantía entre 500.000 y 1.000.000 de euros. Por encima de esa cifra, solo el 1,8%. De hecho, el 80%, la mayoría de españoles, no pide más de 200.000. Galapagar, el lugar en el que se ubica el chalé, entre la Sierra Norte y el noroeste de Madrid, es un enclave próximo a los municipios más ricos de la Comunidad de Madrid, véase Pozuelo de Alarcón (con una renta bruta media cercana a los 70.000 euros), Boadilla del Monte (casi 53.000), Majadahonda (52.000) o Las Rozas (51.000), según datos de la Agencia Tributaria. Por decirlo suavemente, es probable que Mujica no se sintiera cómodo en la casa de invitados de la finca Iglesias.

Claro que, dicho todo esto, puede que la cosa no sea tan grave y la dupla ya tenga un plan B por si la cosa no funciona. Y es que en un escenario de pérdida de empleo y problemas para llegar a fin de mes, a Iglesias y Montero les basta con… aplicar el programa de Podemos. Según consta en la propuesta número 63 de esa extensa hoja de ruta, desglosada bajo la rúbrica ‘reestructuración de la deuda hipotecaria de los hogares’, se infiere que los culpables de todo y quienes al final tienen que hacerse cargo de los destrozos de la fiesta son, una vez más, los bancos. En caso de que una persona quede en paro, sin ingresos, bajas rentas y una hipoteca, “impulsaremos una reestructuración con un verdadero régimen de segunda oportunidad para personas físicas y jurídicas que realmente las libere de las deudas pasadas una vez que la situación de quiebra sea efectiva”. Y problema resuelto.

¿Cómo se implementaría? Primero, con una fase de conciliación, en la que se presentaría una propuesta a los acreedores. Y segundo, con una vista judicial en la que el juez acordaría un plan de pagos, limitando la deuda hipotecaria al bien hipotecado, avalando si procede una quita o abriendo la vía a una dación en pago. “Se cancelarán las deudas derivadas de los procedimientos de ejecución anteriores”, remacha el programa, añadiendo que los pasivos que podrán incluirse en este proceso serán tanto créditos privados como públicos, con la Seguridad Social y con Hacienda. Con un escenario tan ventajoso de ensayo y error, las bases no solo deberían apoyar la operación con entusiasmo, sino empezar a buscar chalés sin duelo por la Sierra de Madrid. Lo de los principios, empero, mejor dejárselo a Groucho.

Ahora en portada

Comentarios