OPINION

De cómo el “39” está hundiendo de la noche a la mañana el mercado de automóviles en Afganistán

39 def
39 def

Afganistán vive una loca psicosis numero-ilógica que ha provocado que la floreciente industria de las ventas de automóviles haya caído en un caos. Y todo por una creciente aversión al número "39", que casi de la noche a la mañana se ha convertido en un sinónimo de “chulo-putas” y una marca de vergüenza en este país profundamente conservador.

Ahora los conductores de vehículos con matrículas que contengan el 39 entre sus cinco dígitos son una especie de apestados al que todo el mundo señala con el dedo condenándolos a la mala suerte y la perversión.

Mohammad Ashraf, empleado de uno de los proyectos de Naciones Unidas y propietario de un automóvil que tiene el número 39 en la matrícula, lo constata: “no puedo llevar a mi familia en el coche; todos me pitan y hasta los niños en las calles dicen: ‘¡mira! Allí va el 39, el coche de la mala suerte”.

Nadie está muy seguro de por qué el número 39 se ha convertido en maldito tan rápido, pero los chismes en Kabul culpan a un proxeneta de la vecina Irán, un país que comparte un lenguaje común con gran parte de Afganistán.

Su coche tenía un llamativo 39 en su número de matrícula y vivía en una torre de casas en el apartamento nº39, por lo que fue apodado "el 39" y, debido a sus constantes viajes para llevar a las chicas, debió extender su nombre hasta que se convirtió en una leyenda urbana que traspasó las fronteras. Luego el teléfono estropeado hizo que un simple mote se convirtiera en poco más que los dígitos del Señor de las Tinieblas. Y ahora, claro, nadie quiere llevar el 39 en su matrícula.

El caso es que aquellos lo suficientemente desafortunados para haber comprado un coche con el 39 antes de que la terrible verdad sobre el chulo/proxeneta fuera revelada, ahora está teniendo verdaderos problemas para venderlo. Los concesionarios afganos afirman que miles de dólares en coches está cogiendo polvo en sus patios.

Incluso vehículos en excelentes condiciones a los que sus matrículas los hacen casi invendibles por el odiado número. Un ejemplo; un Toyota Corolla comprado hace meses por 10.000 $. "Nadie quiere comprar este coche, a pesar de que lo vendemos por 6.000 dólares ahora", afirma con desesperación un vendedor. Algunos han llegado a convertir con pintura el 9 en 8 para librarse de la "maldición".

Y lo que es peor, no son pocos los coches que ahora llevan el número, pues hace poco la numeración rotó de la serie del 38.000 a la del 39.000, por lo que prácticamente cualquier coche nuevo ahora esta marcado. Esto ha afectado a la matriculación de automóviles nuevos, obligatoria antes de que los vehículos importados puede salir a las atestadas calles de Kabul. "Si antes se matriculaban 70 u 80 coches al día, ahora sólo dos o tres", claman desde las vacías oficinas de Tráfico.

Sin embargo, el jefe de la unión de los concesionarios de automóviles en Kabul, Najibullah Amiri, culpa a los policías corruptos de avivar la tendencia. Afirma que los funcionarios y la policía de tráfico pide entre 200 y 500 dólares a cambio cambiar el “39” del número de matrícula por un dígito algo menos ofensivo.

Akbar Khan, director ejecutivo adjunto de la Policía de Tránsito de Kabul rechaza la acusación de corrupción y culpa a los residentes de la capital de tomar algo sin importancia y convertirlo en demasiado en serio. "Este chisme fue provocado por los habitantes de Herat y pasó a Kabul. Creo que es un soberano disparate" explica tajante a la agencia Reuters.

La huida de los “39” se produce tan sólo semanas después de que se produjera otra espantada de conductores, cuando se apresuraron a quitar decoraciones y pegatinas de arco iris que se habían puesto muy de moda al venir en muchos coches importados de Canadá, que luego vendían de segunda mano.

Los afganos habían asumido simplemente que la combinación de colores era la última moda en Occidente y que debían adoptarla. Hasta que los afganos conservadores se enteraron de que eran el símbolo del orgullo gay.

Vía Reuters

Mostrar comentarios