Martes, 16.07.2019 - 23:14 h
Patrono de la Fundación Renovables y responsable del Programa de Cambio Climático en Greenpeace España

El Rainbow Warrior, en marcha por el clima

Este es el año de la respuesta al cambio climático. No por las noticias sobre olas de calor, récord de temperaturas, enfermedades tropicales en latitudes desconocidas y un largo etcétera que copan los titulares. Tampoco por las grandes cumbres donde los gobiernos se reúnen para discutir qué hacer y llegan a acuerdos de mínimos. Lo es porque la sociedad ha dicho que basta ya. Liderados por los más jóvenes, estamos viendo un despertar de las personas que no están dispuestas a admitir que la inexorable tendencia del calentamiento global se consolide y perpetúe mientras quienes lo han provocado no modifican sus actividades y quienes tienen la responsabilidad de decidir que se le ponga freno siguen anteponiendo otros intereses.

La juventud, la comunidad científica, las y los líderes académicos, así como las organizaciones ecologistas y los movimientos de base han conseguido que su demanda por una acción climática urgente se oiga a lo largo y ancho del planeta. Cuando la expansión de una mina de carbón amenazó con tragarse el milenario bosque alemán de Hambach, decenas de miles de personas en toda Europa se unieron a las protestas. Bajo el lema "Fridays for Future" más de un millón de estudiantes siguen el ejemplo de la activista climática sueca, Greta Thunberg, quien con su testimonio valiente y decidido inspiró este movimiento para exigir medidas inmediatas contra el cambio climático. Estudiantes de todo el mundo siguen organizando huelgas semanales sincronizadas a nivel internacional. Igualmente, Ende Gelaende, una alianza que se caracteriza por sus masivas convocatorias para pedir el abandono del carbón y por la justicia climática mundial, así como los y las activistas medioambientales de Extinction Rebellion presionan para que se tomen medidas contra el cambio climático.

Como ya señalamos en este mismo blog, hay razones de sobra para considerar que estamos ante una emergencia climática, y la respuesta no puede quedarse en declaraciones, hacen falta medidas decididas y eficaces, como las cinco que proponíamos referidas a reducción de emisiones, transición energética a renovables, fin del carbón, volantazo en el transporte y marco jurídico.

Son estas medidas concretas las que viene a pedir el buque insignia de Greenpeace, el Rainbow Warrior, que está recorriendo ocho países de europa, más de 14 puertos, en su campaña ‘En marcha por el clima’. Tras visitar Rumanía, Bulgaria, Grecia e Italia, el barco llegó a Barcelona el 4 de julio, donde fue recibido por la alcaldesa y visitado por numerosas autoridades y miles de personas. Allí realizó dos talleres sobre ciudadanía energética, que se reproducen en cada una de las paradas del barco en nuestro país, en Málaga y en Vigo.

Con esta visita, la organización ecologista quiere destacar la urgencia de actuar contra el cambio climático y cómo, ante la falta de acción política, la ciudadanía está tomando las riendas. Por ello, ha presentado el informe “Cambia la energía, no el clima”, con las voces y la participación de diferentes colectivos que ya están “en marcha por el clima” como movimientos juveniles; representantes de la comunidad científica (entre ellos las mujeres y hombres del tiempo) o ejemplos de personas y colectivos que forman parte de la llamada ciudadanía energética. Son ejemplos de personas que están tomando las riendas de la lucha contra el cambio climático, cada uno desde su ámbito. Algunos investigando, otros comunicando y alertando y otros (cada vez más) apostando por convertirse en parte de la solución, cambiando la forma en que consumen energía o participando en la generación de nueva energía renovable.

Además de difundir los testimonios, es fundamental hacer llegar esas alternativas a cada vez más personas, para que más gente descubra y decida ejercer sus derechos sobre la energía que utiliza y sobre la forma de producirla, porque no podemos dejar la solución en manos de los mismos que han causado el problema. Porque es en ese cambio del sistema energético donde está la clave, de ahí el mensaje: “cambia la energía, no el clima”.

Para tener éxito en limitar el calentamiento global, el mundo necesita con urgencia utilizar la energía de manera eficiente, así como cambiar a fuentes de energía limpias y renovables para todos los usos. Insisto, ante la emergencia climática no basta una declaración, hacen falta compromisos y acciones reales que cambien radicalmente la política y nuestras acciones. Esta debe ser la legislatura en la que pasemos a liderar la lucha contra el cambio climático. Es el momento de actuar.

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