Domingo, 23.09.2018 - 18:54 h
En mi molesta opinión
Analista político

El español y lo español triunfan en la era del Brexit

Hacía años que no pisaba Londres. Y me alegro de haberlo hecho la semana pasada. Mejoré mis recuerdos y experiencias de una ciudad que mantiene, en muchos aspectos, su grandeza cultural, histórica, imperial y económica. El Brexit puede arañar parte de su reconocido esplendor, principalmente financiero, pero esa salida de la Unión Europea, que no entendemos los demás, responde a una idiosincrasia británica que late con fuerza en medio de sus contradicciones. Sin embargo, U.K. sigue siendo una potencia bien resguardada por sus cualidades y sus apoyos: cabeza principal de una mancomunidad de 53 naciones (Commonwealth), que incluye socios tan destacados como Canadá, Australia, Nueva Zelanda..

Llegué a Londres para visitar a unos viejos amigos. Y en una de las cenas que organizaron tuve la oportunidad de saludar a otros españoles que también residen en la capital británica. Entre ellos estaban dos especialmente interesantes: el director del Instituto Cervantes, Ignacio Peyró, periodista y escritor, pero sobre todo destacado ensayista que conoce a la perfección el mundo británico, como demostró en su elogiado libro Pompa y circunstancia. Diccionario sentimental de la cultura inglesa.

El otro español notable que asistió a la informal cena, es el recién elegido presidente de la Cámara de Comercio de España en el Reino Unido, Eduardo Barrachina, abogado del bufete internacional White & Case. Ambos tienen como misión defender los intereses de España en el Reino Unido; lo primero, los culturales y sociales; y de segundo, los económicos y financieros. Los dos me impresionaron, no solo por sus ideas, sino por su exultante juventud, 38 y 39 años, respectivamente. Pensaba que el cambio generacional en España solo había llegado a la política, pero veo que su influencia llega más allá. Espero que en estas cuestiones de orden temporal sepamos actuar como los británicos, que combinan a la perfección modernidad y tradición, frescura y sabiduría.

Con una buena copa de vino español en la mano, Ignacio Peyró intenta explicarme el gran reto que supone hacer grande a España en el Reino Unido desde una institución como el Cervantes:

“Los hispanohablantes rara vez somos conscientes del poder y la seducción de nuestra lengua. El mundo, sin embargo, piensa y se expresa en inglés y en español. Además, el español y su aprendizaje se asocian a valores positivos como utilidad, creatividad, futuro, alegría de vivir. Y el español, aspecto muy importante, se identifica de modo natural con las dos orillas, América y España, en que se habla nuestro idioma. Por eso es muy significativo hacerse presente y capitalizar lo que se ha dado en llamar 'latino'. Que nadie se escandalice: bien jugado, el fenómeno del 'despacito' no es nada malo para nosotros”.

Peyró, que no va nada despacio por la vida, es un gran amante de los vinos de calidad y de la excelencia en general, y el próximo mes de octubre publica su nuevo libro: Comimos y bebimos. Pero ahora, su principal alimento y feliz obsesión es el Cervantes:

“Nunca hubiéramos creído hace apenas dos décadas que pudiéramos superar al francés, que aquí lo ha sido todo; pero si seguimos así en 2020 lo podremos lograr. Los informes específicos a propósito de las lenguas en Inglaterra sitúan al español como segunda lengua en el sistema educativo inglés, muy por encima ya del alemán, y aproximándose mucho al francés”.

Peyró, para afianzar su entusiasmo, me muestra orgulloso un spot británico de Volkswagen que utiliza el estudio del español como gancho creativo.

“La educación y la cultura no van a ser el punto número uno en las negociaciones del Brexit. Eso puede terminar perjudicando un intercambio académico España-Reino Unido que vive un momento extraordinario. Sin embargo, la educación y la cultura pueden ser el mejor hilo para suturar lo que alejó la política. Por decirlo brevemente: puede haber gestos de acercamiento entre ambas partes vía educación y cultura”.

Por último, una de las novedades que tanto Barrachina como Peyró quieren poner en práctica lo antes posible es que los españoles vayamos juntos fuera, que consigamos realizar unidos algunos de los proyectos que cada uno tiene previsto desarrollar. Y en ello están. Ambos preparan un acuerdo de entendimiento y colaboración entre el Cervantes y la Cámara de Comercio que refleje esta voluntad de trabajar conjuntamente en la promoción de España en el Reino Unido, y de proyectar una imagen de unidad entre instituciones españolas en el exterior.

A veces uno sale de viaje para descubrir nuevos paisajes, y lo que encuentra por ahí es a otros españoles trabajando por una España mejor y más próspera en lo cultural y en lo económico.

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