Domingo, 16.06.2019 - 23:36 h
En mi molesta opinión
Analista político

Puñales de baja intensidad en las primarias del Partido Popular

De momento, no vuelan los cuchillos por la sede de Génova, lo que no impide que las patadas por debajo de la mesa no se practiquen con gran habilidad y entusiasmo. De los 800.000 presuntos militantes hemos pasado a los 66.384 inscritos votantes para la primarias del PP. Son muchos, pocos, suficientes…? Chi lo sa? Depende de con quién lo compares. Pero como diría Hermida si retransmitiese desde la luna esta campaña bautismal: este es un pequeño paso para la política española, pero un gran paso para la democracia interna de los populares.

Por primera vez en su historia serán los ciudadanos afiliados al partido los que elijan a los dos candidatos finales. Hasta ahora, los populares siempre habían optado por la fórmula del “dedazo”: Fraga –fundador de la gaviota- nombró a dedo a Aznar “sin tutelas ni tu tías”; y Aznar eligió a Rajoy tras hacerle sufrir la gota gorda a Rodrigo Rato. Sin duda, el cambio de sistema es sustancial gracias a la decisión de Rajoy de no inmiscuirse. Aunque ahora también le critican por dejar que el partido se las apañe y se saque él solo las castañas de las urnas. Si Rajoy se hubiera quedado para teledirigir de algún modo la designación, no quiero ni contarles las descalificaciones que se hubieran escuchado por hacer lo contrario de lo que ha hecho. Hagas lo que hagas, en España siempre alguien te da caña.

En mayo de 2017, era el PSOE quien realizaba sus primarias para elegir a Pedro Sánchez. Un año y un mes después, Sánchez está en La Moncloa y el PP en proceso de restauración. Qué de fácil y de rápido se da la vuelta a la tortilla y a la maquinaria de poder en España. Y ellos, los pobres políticos, que nos parecen tan grandes y vigorosos cuando van en coche oficial y escolta, y lo poquita cosa que se quedan cuando les quitan la cartera, ministerial, se entiende.

Ahora que los populares se “modernizan” en su sistema de elección de líder, arrecian también las críticas por el decaído número de afiliados reales que se han inscrito para votar: 66.384. Además, los que van a elegir finalmente al nuevo presidente del Partido Popular serán los compromisarios, que son 3.134 de toda España, y que también serán elegidos en las urnas que se pondrán el 5 de julio, a la vez que los dos candidatos para la gran final del 20 de julio. En definitiva, unas primarias con participación menguante pero suficiente para ungir al nuevo líder del PP.

Hay que tener en cuenta que la derecha no está acostumbrada a elegir a sus candidatos, el concepto de “militancia” no lo tiene tan arraigado como la izquierda; y segundo, hace menos de un mes nadie se podía esperar este escenario político y el tiempo para animar estos particulares y primeros sufragios ha sido mínimo. También escaseó el tiempo de inscripción para votar, requisito discutible pero imprescindible en esta ocasión. Así son los estatutos peperos actuales.

Tercero, los votantes o afiliados del PP son menos “activos” a la hora de intervenir en los asuntos internos de su partido, nunca les han animado a ello, y no están acostumbrados a participar en este tipo de primarias, suelen votar a las “ideas” que defiende el partido más que al líder que las encarna. Tampoco ha habido mucho tiempo, por no decir escasas cuatro semanas, ni debates entre ellos para conocer las diferencias entre los seis candidatos.

La campaña está resultando tranquila incluso soporífera si la comparamos con las primarias de Podemos o el PSOE, más de estilo puñales largos con Bescansa o Susana Díaz acechando en la sombra. La intención de los candidatos del PP es no dar espectáculo despellejándose entre ellos y transmitir la idea de competencia pero sin violencia, o al menos sin que se noten demasiado los golpes bajos.

Garrotazos con guante blanco los hay en toda lucha de poder. Pablo Casado se quejó, al igual que García Hernández y Margallo, de la baja inscripción que beneficiaba a determinados candidatos y pidió ampliar el plazo para que se animaran más afiliados. Y utilizando la queja como estrategia o salvavidas, Casado también criticó que le boicoteen sus actos por la presión que ejercen los aparatos del partido a los afiliados o compromisarios.

Para ahuyentar los fantasmas de la baja participación, las dos candidatas a las primarias, Sáenz de Santamaría y Cospedal, han recordado estos días que “Albert Rivera salió elegido en su partido con menos de 6.000 votos y nadie ha dudado de su legitimación". Aunque quizá lo peor de este tinglado electoral sea la elección indirecta, esos 3.134 compromisarios que saldrán nominados el día 5 de julio. Estos representantes son siempre los más próximos al organigrama y a las estructuras del partido, y pueden ser también los más vulnerables a las presiones o a las promesas. De momento esto es lo que hay, la próxima semana tendremos ya a los dos finalistas que podrán hacerse con el control del centro derecha español… y sólo quedará la batalla final, esa sí puede que sea más cruel y a cara de perro o de perra, nunca se sabe.

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