Sábado, 23.02.2019 - 04:46 h

Economía 2018: los peores enemigos de España vuelven a ser... los españoles

2018 puede ser un gran año para la economía española. La bolsa ha empezado bien. Es cierto que estaba tan baja que lo lógico es que subiera la primera semana. Pero también es cierto que pudo haber subido en la el llamado “raid” de Navidad, como otros años y no lo hizo ¿Por qué? Porque si bien parece que este año será un año de crecimiento, no está exento de riesgos nacionales y externos.

Entre los riesgos nacionales está el asunto catalán que se aclarará o se emborronará más en un par de meses. Hasta el Barça ha visto cómo se empaña su “atractivo”. Messi no está dispuesto a jugar una liga con el Tarrasa, el Lleida, … La decisión del Tribunal Supremo sobre la excarcelación de Junqueras anuncia que el Estado no está dispuesto a permitir ni una desestabilización más. Mientras Puigdemont sigue en su empecinamiento, Guindos calculó en 1.000 millones de euros el efecto del “proces” sobre la economía. No es mucho, pero si sigue la desestabilización, la prima de riesgo española aumentará, bajará el
consumo y se resentirá el PIB. Eso puede suponer algunas décimas de déficit público o que no se rebajen los impuestos.

El otro riesgo nacional es la debilidad parlamentaria del Gobierno y, de ahí, la posibilidad de intentos de derribar la reforma laboral de 2012 fruto de la época en que el PP tenía mayoría absoluta en el Congreso y uno de los factores del crecimiento del empleo. Los grupos de la oposición lo
llevan en sus programas. De momento sólo lo dicen con la boca pequeña. El problema es cuando se acerquen las elecciones ¿Sacarán otra vez el hacha de guerra laboral? Si lo hacen las empresas empezarán a reducir sus inversiones y el paro dejará de descender.

Los riesgos externos están en el precio de la energía, el tipo de interés y la subida del euro. El primero depende de la desestabilización de los países productores. Las manifestaciones contra el régimen en Irán lo están demostrando. No obstante, a pesar de las declaraciones de Trump
no es fácil que triunfe un cambio en ese país oriental. Entre otras cosas porque Occidente está escarmentado del resultado de las llamadas “primaveras árabes”, que en pocos meses acaban en inviernos gélidos. El fracking norteamericano no ha frenado la subida del petróleo de estas
semanas, pero lo hará si el petróleo sube de 70 dólares el barril.

El tipo de interés, para una economía con una deuda pública del 100% sobre el PIB como la española es otro riesgo. La Reserva Federal ya está subiendo los tipos en EE.UU algo normal cuando el desempleo está allí por debajo del 5% y los salarios están subiendo. Todo ello tirará del consumo de la primera potencia mundial con riesgo de inflación. Por eso el precio del dinero subirá en USA ¿En Europa? No es seguro, porque a pesar de que está creciendo su PIB, el desempleo está aún alto en muchos países, la inflación de demanda no crece y la aplicación de nuevas formas de producción (con el uso de la IT) abaratará los precios manteniendo la
inflación por debajo del 2,5% a pesar de una posible subida momentánea de los carburantes, que la UE casi no produce. En resumen, hay una probabilidad de que el tipo de interés en la zona euro suba y eso perjudique a la economía española. Pero eso será dentro de varios meses y su efecto en 2018 tardará en notarse. Mala noticia para los bancos que necesitan subir sus tasas y buena para los tomadores de hipotecas, que si me hacen caso buscarán tipos fijos en previsión del futuro porque una hipoteca se amortiza años.

El euro está subiendo, incluso ha superado la barrera del 1,20 euros/dólar. Eso podría ser un inconveniente para el sector exterior español y el turismo, uno de los motores del crecimiento español. Sin embargo, su influencia no será tan grande por dos razones: la primera es que una
gran parte de la exportación española es a la zona euro; la segunda es que en los competidores turísticos aún tienen una imagen de desestabilización que impide que compitan sólo por precio. España sigue teniendo una imagen de estabilidad y seguridad, a pesar del “affaire” catalán. Si no hay reversiones en la reforma laboral, las empresas españolas seguirán adaptándose al mercado exterior y mantendrán su competitividad. China y los países emergentes seguirán siendo grandes mercados para ellas. Nuestra participación es ellos es tan pequeña que sólo podemos crecer. Sudamérica, en términos generales, se recuperará salvo países como Venezuela, y eso sí que nos augura demanda para nuestras exportaciones y rentabilidad para nuestras inversiones. México, por ejemplo, a pesar de la política de Trump, crecerá porque lo hace su vecino y las economías están muy relacionadas.

Por tanto, España una de las economía más abiertas del mundo, tiene sus riesgos más en el interior y son, sobre todo políticos. Así que los departamentos de publics affaires de las empresas deben estar atentos a su evolución. Como siempre, el mayor enemigo económico de los españoles: son ellos mismos.

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