Miércoles, 18.09.2019 - 01:47 h

Rajoy se mueve... cadáver político a la vista

En plenas vacaciones, la actividad de Rajoy parece inusitada. El martes firmó el Salario Mínimo Interprofesional con sindicatos y patronal. Ocupó las portadas y la atención de los ciudadanos. Es verdad que condicionó las subidas de 2018 y 2019 a más crecimiento (2,5% anual mínimo) y creación de puestos de trabajo (400.000 cada año).

En la mente de los españoles quedó claro que si las cosas van bien, los 1.000 euros de salario mensual (en 12 pagas) será un hecho al final de legislatura. Con ello, el presidente quiso dejar por sentado que esta va a durar y que, en la misma, quiere impulsar el traslado de los beneficios del crecimiento a los más desfavorecidos.

El miércoles anunció que relanzará la inversión en infraestructuras, mientras el Banco de España aseguraba que por tercer año el PIB de España crecerá por encima del 3%. Un mensaje de optimismo a todos y en particular a los empresarios y trabajadores de la construcción. España volverá a crecer en ese sector impulsado por el crecimiento económico en vivienda y por los presupuestos del Estado en carreteras, ferrocarriles y otras obras públicas.

Dos mensajes económicos. Faltaba el mensaje político. Por eso el miércoles se reunió con el líder de Ciudadanos: Albert Rivera. Sobre la mesa dos aspectos políticos: la financiación autonómica y la estrategia constitucionalista en Cataluña. Por debajo de la mesa: la aprobación de los Presupuestos Generales de 2018, con el objetivo de alargar la legislatura lo máximo posible; al menos hasta el 2020, dejando España encarrilada política y económicamente; que es a lo que íntimamente está comprometido.

En plenas vacaciones, cuando los demás descansan, en tres días, tres mensajes o, mejor dicho, uno solo con tres modalidades: el presidente Rajoy piensa tomar la iniciativa. Y normalmente, cuando Mariano lo hace, hay cadáveres políticos (al menos es lo que ha ocurrido hasta el
presente) y él nada en la tempestad.

Aviso de navegantes, para dentro y fuera del propio Partido Popular. Y es que ya se sabe y como dice el dicho: "Cuando un gallego dispara, señal de que algo prepara”. Ahora falta saber qué. ¿La solución? En las próximas semanas.

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